Real Valladolid

en blanco y violeta

Luis García: de Pucela al mundo

La quinta del 78 en La Masía fue una de las mejores. En ella estaba Carles Puyol, también formaba parte Luis García, aunque los jugadores que más llamaban la atención en esos filiales del FC Barcelona eran sin duda dos: Xavi Hernández y Mario Rosas. Lo que sucedió es que, de aquellas, Gabri y Arnau debutaron poco después y «el 90% de los futbolistas de esa generación llegó a jugar en Primera», relata Luis García Sanz (Badalona, 1978). Antes de alcanzar la edad infantil en la que se incorporó al club blaugrana, Luis Javier García Sanz daba sus primeras patadas con unas botas ‘Múnich’ que le compraron sus padres cuando militaba en el Sant Gabriel. De eso también se acuerda.

Del Barcelona B y tras cuajar un gran año, recaló en el Real Valladolid en la campaña 99-2000. Jugó seis encuentros. Debutó un 22 de agosto en partido disputado en Los Pajaritos de Soria. Ese Valladolid de Gregorio Manzano cayó 1-0 con el Numancia. El éxito de llegar a Primera fue fugaz ya que luego llegaron dos años de cesión en Toledo y en Tenerife en Segunda división aunque Luis García ya sabía y trabajaba para lo que deseaba: «Mi llegada a Valladolid hizo el sueño realidad de jugar en Primera aunque me tuve que marchar a Toledo y después a Tenerife para ganarme un sitio».

En Valladolid, la experiencia que le dio encontrarse con futbolistas de la talla de Eusebio, Marcos, Caminero o Javi Torres fue su mejor libro. «Fueron grandes jugadores que me enseñaron cómo ser un profesional dentro y fuera del campo, algo que agradeceré siempre».

A Rafa Benítez le descubrió precisamente en el Tenerife. «Ha sido el entrenador que más me marcó en mi carrera. Me enseñó a ser versátil dentro y a abrir el abanico de posiciones. Unos años después me llamó para unirme al Liverpool donde conseguimos grandes triunfos y disfruté de los mejores momentos». Luis García, en la isla, cuajó una extraordinaria campaña. Jugó 40 partidos, materializó 16 tantos (máximo goleador del equipo) y fue uno de los artífices del ascenso al lado de Mista.

De vuelta a Valladolid, regresa a un grupo en el que se mezcla la veteranía anterior con jóvenes con mucha hambre como Tote, Pachón, Fernando Sales y Fernando que estuvo a punto de meterse en Europa. «Solo tenía 21 años y el apodo de ‘Niño’, que todavía perdura cuando visito la ciudad».

De allí, Atlético de Madrid, Barcelona, Liverpool –donde ganó una Liga de Campeones, una FA Cup y una Supercopa–, vuelta al Atlético, Racing de Santander, tras una lesión en 2007. Además de ser internacional con Luis Aragonés, debutó en el Mundial 2006, preludio de la magnífica Euro 2008 donde comenzaron a llegar los resultados para España. «He tenido la suerte de coincidir con grandes jugadores, los dos ‘Xavis’, Iniesta, Gerrard, Albertini y muchos otros que derrochaban calidad y talento. Pero si he de señalar uno con el que disfruté de cada minuto, entrenamiento y partido, ese es Ronaldinho. Un jugador de otro mundo que fue capaz de cambiar la dinámica de todo un Barcelona desdibujado a lo que hoy en día vemos por la tele».

Su trayectoria no quedó allí: Panathinaikos en Grecia, luego Pumas y Puebla en México, Atlético Kolkata en la India y este mismo año 2016 (después de anunciar su retirada en 2014 y por referencias de Steve Gerrard), firmó por el Central Coast Mariners australiano. Fútbol por varios continentes. «He sido muy afortunado de disfrutar de lo que más me apasiona. He viajado por varios países y visto la diferencia de cultura, gentes y fútbol que en cada uno he tenido la ocasión de experimentar. Puedo decir que estoy orgulloso de haberme esforzado tanto y dejado de lado muchas cosas, porque ahora, mirando hacia atrás, todo ha merecido la pena». Hoy en día, Luis García vive en Madrid, es embajador de la UEFA, del FC Barcelona y del Liverpool. Es un ‘red’ confeso también y lame las heridas de la derrota de su equipo en la final europea. Además, lleva dos años trabajando con BeIn Sports en Doha.

Cuando Luis García vivía en un chalet adosado de Valladolid, tenía un un bulldog llamado ‘Lucho’ que se escapaba día sí y día también haciendo un agujero en la tierra e iba al entrenamiento para reencontrarse con Luis. Este espíritu aventurero, en ese momento quizás no lo sabía, también lo tenía su dueño.