Real Valladolid

fernando Alonso expresidente del real valladolid

Un aventajado caballero

e palabra sosegada y ánimo incansable, cuando Fernando Alonso López (30-05-1944) relata sus interconexiones con el deporte, uno se da cuenta de que tal vez hubo un momento en Valladolid en el que muy pocas cosas escapaban de sus influencias. Si echando la vista atrás, él mismo conjetura que «he recibido del deporte mucho más de lo que le he dado y así seguiré mientras no me falle la cabeza…», el resumen es que la mochila de Fernando como dador y receptor debe estar más que repleta.

Condecorado con el ‘premio Domingo Caballero’ en su XII edición, un galardón que otorga el Club Deportivo Arces a todos aquellos dirigentes que por sus valores, cortesía, lealtad, nobleza y altruismo han defendido el deporte, Fernando Alonso, dentro de la inmensa satisfacción de recibirlo, lo entiende como un homenaje hacia «todas aquellas personas anónimas que durante mucho tiempo y de forma desinteresada han mantenido el deporte en Valladolid». Caballero el premio, y caballero el premiado.

De un escaso practicante salió un excelso dirigente. Cuando de portero en el San José, Fernando se limitaba a anotar los goles de los partidos, sus amigos comenzaron a llamarle ‘El listero’. Al balonmano jugó un poco mejor, aunque ya con 22 años demostró que sus dotes iban por otro lado.

Al frente del Club Deportivo San Carlos, la entidad heredera de los círculos carlistas se posicionó como una de las hegemónicas en el deporte vallisoletano integrada por su sección de rugby, atletismo, boxeo y, por supuesto, baloncesto y balonmano, ya que ambas fueron de alguna forma las precursoras de los posteriores equipos de élite que surgieron de aquí.

Siempre se ha definido a Fernando como una persona avanzada a su época, aunque él lo da la vuelta en sentido jocoso. «También en los negocios. Abrí una tienda de viajes cuando no se viajaba, y otra de música (Ferfi)». En este sentido, también la actividad cultural conllevó parte de la vida de Fernando: ciclos universitarios de cine, pintura, eventos culturales y conciertos, vinculados a la marca Moviplay, en los que participaron desde Joaquín Díaz, hasta los Relámpagos o Paco Ibáñez. Eran otras épocas preconstitucionales y Fernando no olvidará a la señora que un día sí y otro también entraba en la tienda para tildarle de comunista.

En un momento de su vida, Fernando Alonso compagina las labores en el San Carlos con las de vicepresidente de la Federación vallisoletana de ciclismo, presidente de la Federación de balonmano y su entrada en el Real Valladolid, primero como secretario. Después, con 29 años en 1974, se convierte en el presidente más joven de la historia blanquivioleta, mucho más que varios de los jugadores de la primera plantilla. En el Real Valladolid entró con ideas innovadoras. De primeras se cargó a media junta directiva y dio la baja a varios futbolistas veteranos que en su paso de Segunda a Tercera y regreso, él pensó que lo habían dado todo. Creyó en la cantera apoyándose en Ramón Martínez y Santi Llorente, puso en marcha el antecedente de la Residencia de Jugadores con una serie de pisos en los que se alojaban los jugadores, cuidados y atendidos por varias familias. Introdujo un preparador físico y lo intentó con un psicólogo pero no cuajó. Sufrió la escasez de ingresos en el club blanquivioleta que en su etapa se sostuvo con los traspasos de Javi Díez al Español, Amarillo al Barcelona, y Landáburu al Rayo Vallecano, tras una jugarreta del Sevilla que fue uno de los disgustos mayores de Fernando. Tuvo como entrenadores a Redondo, al alemán mediático récord Guinness por haber entrenado en más países, equipos y selecciones, Rudi Gutendorf, a Héctor Martín, Aloy, Saso, Héctor Núñez y Paquito.

Convivió también con un fútbol «contaminado por los árbitros y la competición», inmerso en reiteradas compras de partidos al finalizar cada campaña, ayudas por ganar y por perder, colegiados que se presentaban en un despacho para arreglar encuentros a gusto… Ese mundo y esa picaresca, aunque tuvo que soportarla y vivirla desde dentro, no iban con Fernando…

Al finalizar esta etapa, puso los cimientos de la FMD del Ayuntamiento de Valladolid, que ocuparía una década de su vida. Contribuyó también a la puesta en funcionamiento del Polideportivo Pisuerga y el primer campeonato Mundial de Gimnasia Rítmica en 1985 que le restó casi todas las energías. Durante ese tiempo y con actuaciones como el Plan escolar de natación que poblaba la piscina de Huerta del Rey, o Programas de Psicomotricidad, defendió la importancia de la labor de los municipios en el desarrollo del deporte. «Nunca se les ha reconocido suficientemente su trabajo a los municipios y luego de las diputaciones»”, señala.

Recala después en Madrid en la Federación de Voleibol donde ocupó el cargo de gerente. Allí puso en marcha la competición de vóley-playa apoyado económicamente por una marca de bebidas alcohólicas.

De retorno a Valladolid ha seguido con iniciativas deportivas, solidarias, colaborando con Red Íncola, Entreculturas y otras oenegés más pequeñas, y en otro tipo de actividades altruistas dirigidas al público inmigrante en las que ha dejado su sello, siempre callado, pero sello al fin y al cabo. Valladolid tiene una deuda con muchas personas, pero una de ellas es sin duda Fernando Alonso López. El premio ‘Domingo Caballero’ otorgado por el Club Deportivo Arces en su XII edición no hace más que llenar una parte de ella.