Real Valladolid

Fin de curso

Llega junio y con él la época de recoger el trabajo de todo un curso. En el deporte, como en la vida, suelen tener éxito los que han sido constantes y aplicados, mientras que el destino castiga a los vagos y perezosos. En este particular reparto de notas, la peor marca del deporte vallisoletano debe ser para nuestro Real Valladolid. El Pucela se lleva un merecido ‘muy deficiente’, o como decían antes un ‘necesita mejorar’ gigantesco, por haber llegado a una situación en la que salvar la categoría ante seis o siete mil personas resultó un alivio, algo indigno para un club con tanta historia. El partido del sábado solo fue otra muestra más de la pésima temporada de un equipo, sin ganas ni alma, que debe hacer una gran limpieza y volver a ilusionar. Todo lo contrario le sucedió a su filial, que obtiene un meritorio aprobado después de haber sido muy regular y contar con piezas seguramente aprovechables para el futuro.

La antítesis al fútbol en Valladolid ha sido, un año más, el rugby, deporte que sí consiguió llenar Zorrilla, acaparó titulares mundiales y ha logrado Liga y Copa para la ciudad. Vaya para ellos una grande y simbólica matrícula de honor, que también merecerían los chicos y chicas del balonmano. El Atlético Valladolid devolvió al conjunto masculino a Asobal en un año perfecto y el Aula luchó hasta el final por Europa.

Muchos recuerdan aún al Balonmano Valladolid, como echan de menos al Club de Baloncesto local, ahora reconvertido en Ciudad de Valladolid. Los chicos del basket, pese a las buenas intenciones de Mike Hansen y su trabajo con la base, se llevan, aunque sin tanta saña como el deficiente del fútbol, un suspenso debido a su descenso.

Termina otro año de alegrías y penas en las que la mala imagen del Pucela no debe empañar que Valladolid es una ciudad que respira deporte y sigue organizando eventos de primer nivel (y grandes competiciones populares e infantiles) en modalidades tan dispares como el atletismo, el pádel, la natación o la gimnasia. También siguen cosechando éxitos entidades como el CPLV o el Club de Esgrima y hasta otros como Roldán Rodríguez, en automovilismo, han vuelto a sonreír practicando deporte. Que me perdonen si olvido alguna disciplina y que el bosque del fútbol, este año un muy mal estudiante, no esconda las buenas notas que sí han obtenido otros deportes en la ciudad.