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Rubén Albés: «Un canterano rinde un 10% más solo por sentimiento»

Rubén Albés, durante la temporada recién concluida.
Rubén Albés, durante la temporada recién concluida. / Antonio Quintero
  • El técnico vigués vuelve a hacerse cargo del filial tras su experiencia como ayudante de Portugal y Alberto en el primer equipo blanquivioleta

Rubén Albés (Vigo, 1985) recupera la batuta del filial blanquivioleta después de la interrupción de la pasada campaña, cuando las necesidades del Real Valladolid le llevaron al primer equipo como segundo entrenador tras la destitución de Gaizka Garitano.

–¿Qué animo tiene?

–Estoy ilusionado por recuperar algo que dejé a medias. Tengo ganas de que los futbolistas sigan creciendo y conseguir los objetivos que nos marca el club.

–¿Cómo ha cambiado Rubén Albés en un año?

–He crecido como entrenador tras compartir situaciones en el primer equipo y ‘robar’ ideas a los técnicos que han pasado por aquí.

–¿Le resultó traumático abandonar tan pronto el proyecto del filial?

–No. Yo estaba para ayudar al club y así fue. Intenté hacer la vida más fácil a los dos entrenadores con los que trabajé. Lo tomé como algo positivo. Está claro que disfrutaba con el Promesas, pero ahora vuelvo a tener esa oportunidad.

–A los jugadores les costó más. Se encontraban a gusto con usted...

–Eso es una buena señal... Los cambios siempre son difíciles, especialmente cuando las cosas van bien. Al final, Borja [Jiménez] hizo un trabajo magnífico y entre él y los chicos lograron el objetivo.

–¿Cómo cambió su rol?

–Todos los que rodeamos a un primer entrenador debemos hacerle la vida más fácil. Él decide dónde podemos ser más útiles. Con Miguel Ángel [Portugal], mi trabajo era más videográfico y, después, de colaboración en el campo. Con Alberto [López], tenía más presencia en otro tipo de roles, como el diseño de tareas. Con los dos me encontré muy a gusto.

–¿Cómo se desarrolló su relación con los jugadores profesionales?

–Yo estaba muy cercano a los futbolistas. No era la última persona que tomaba las decisiones y siempre resulta más sencillo acercarse para conocer sus inquietudes y llegar a ellos de la mejor manera posible. El objetivo es sacar lo mejor de cada uno. Agradezco a los jugadores el respeto y la profesionalidad que han tenido conmigo más allá de los resultados.

–¿Cómo explica la debacle?

–No hay una sola razón. Es algo multifactorial. Si no, lo habríamos detectado. Sí creo que hubo un momento determinado, en el que desapareció el objetivo común que nos unía. Nos quedamos en una zona intermedia y se produjo una situación de desapego en el sentimiento hacia el club. Cada uno pensaba más en lo individual que en lo colectivo, como suele suceder en este tipo de situaciones.

–¿Fue injusto despedir a Portugal?

–No se puede hablar de justicia o de injusticia. Los resultados mandan. Entramos en una dinámica negativa y el club tomó decisiones. Ojalá no se echara nunca a ningún entrenador, especialmente cuando el trabajo es bueno, pero los técnicos sabemos que podemos ser destituidos por mucho trabajo y compromiso que tengamos con un equipo.

–¿Qué destacaría de Portugal y de Alberto?

–De Portugal, sobre todo su filosofía de buen fútbol, estético, atractivo para el aficionado. De Alberto, su dirección, su manera de transmitir, su naturalidad, su capacidad para ser sincero y su comunicación, algo que llega muy bien a la gente.

–¿Qué objetivos se marca ahora?

–Fortalecer a un equipo que, probablemente, será de los más jóvenes e inexpertos de los filiales españoles. Quiero conseguir que esa plantilla compita, madure y gane partidos para lograr el objetivo de la salvación. Este año resultará todavía más difícil. Si hacemos todo esto bien, los jugadores serán capaces de tocar el primer equipo.

–Los aficionados tienen ganas de que surjan canteranos...

–Debemos ser prudentes. El futbolista debe estar preparado para el reto de subir a la primera plantilla y nosotros debemos ser conscientes de ello, pero sin quemarlos. Por otro lado, los contextos de la primera plantilla tienen que ser óptimos para que los futbolistas vayan sumando minutos. No podemos cargarles de responsabilidad. Hay que hacerlo con calma, pero es importante que acaben subiendo. Yo siempre digo que un jugador de la cantera tiene un sentimiento que aumenta su rendimiento un 10%.

–¿Qué aspectos son determinantes para que una plantilla funcione?

–Hay que dar cariño a todos para que rindan, pero a la vez hay que ser sinceros con los jugadores. La sinceridad significa decir algo que a alguien no le gusta. Además, hay que ‘sentirse equipo’. Si no se logra, es difícil conseguir los objetivos colectivos.

–¿Cuáles son las grandes diferencias que ve entre el vestuario del Real Valladolid y el del Promesas?

–Sobre todo, las debidas al entorno mediático, porque las repercusiones son mucho mayores en el primer equipo. Además, las instalaciones son completamente diferentes y eso condiciona el fútbol que se practica. Por otro lado, el futbolista del filial es mucho más permeable. Resulta más fácil convencerle porque ha vivido menos y se muestra más abierto. Con un jugador de la primera plantilla, hay que trabajar más, pero si logras convencerle, va a muerte contigo.