Real Valladolid

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«Me gusta lo que veo y los aficionados se van a sentir orgullosos de este equipo»

Paco Herrera, en el Estádio Capital do Móvel de Paços de Ferreira.
Paco Herrera, en el Estádio Capital do Móvel de Paços de Ferreira. / Antonio Vidal-LOF
  • Paco Herrera, entrenador del Real Valladolid

A Francisco Herrera Lorenzo (Barcelona, 1953) le ha caído el sambenito de hombre bueno, además de estar adornado con los laureles del éxito. Y, siendo entrenador, se ha convertido en el fichaje estrella del nuevo proyecto del Real Valladolid que, además de volver a Primera, pretende encandilar a la afición, ser reconocible por su juego, afrontar con garantías el esprínt final del concurso de acreedores... Pero el brillo de su fama y las grandes expectativas puestas en él no dejan de ser un sambenito, porque el fútbol es cruel con el fracaso. Incluso con el éxito, cuando no es total. Paco Herrera tiene, sin embago, un as en la manga: la experiencia. Sabe relativizar todo sin dejar de exigirse. Yes consciente de la responsabilidad que ha asumido. De momento, trabaja como si no hubiera más días y vende bien el proyecto.

–A poco más de dos semanas del inicio de la Liga, ¿qué echa de menos?

–Tiempo. No es que lo hayamos perdido, pero prácticamente no conocía a los jugadores y he dedicado mucho a comprobar sus posibilidades. Ahora me gustaría tener esos 18 días después de conocerlos. Todo lo demás, lo que tenga que venir [jugadores] vendrá.

–¿Qué le sobra?

–A un entrenador en pretemporada es imposible que no le falte y le sobre algo. Es normal. Pero también creo que cuando hablamos de personas hay que dejarlo ahí.

–¿Qué promete o a qué se compromete?

–Lo que no voy a comprometer es trabajo, porque lo tengo, lo estoy haciendo, y además creo que, a veces, puede ser hasta excesivo; obsesivo, diría yo, y ya se convertiría en algo negativo. Aunque el equipo no está completo, tengo muy buenas sensaciones y ahora mismo el compromiso que puedo garantizar es que tengo un equipo que va a dar la cara y del que se va sentir orgullosa la afición del Real Valladolid.

–Si frente a un Segunda B como el Pontevedra la victoria fue por la mínima, ¿qué va a ocurrir contra el Oviedo o el Rayo?

–Tengo que reconocer que, además de tiempo, el equipo no está ajustado. Yo voy cuadrando cosas y el equipo todavía no tiene un sistema de trabajo. Algo que no ocurriría con otro grupo que llevara más tiempo trabajando. Lo que sí tengo claro es que llegaremos con una idea definida y que, sea la que sea, la mantendremos frente al Oviedo, el Rayo o cualquier otro favorito. Seremos nosotros mismos, tendremos una identidad y no dependeremos del contrario. Estoy seguro de que vamos a competir contra esos equipos simplemente para ganar.

–Ese estilo, esa identidad, ¿dependerán de la configuración final de la plantilla? ¿Serán distintos si tiene un delantero de 15 goles o 3 de cinco? ¿Dependerá de lo que finalmente le pueda ofrecer el director deportivo?

–Yo no tengo un sistema fijo; me adapto a la plantilla que tengo. Lo que trato de hacer es aquello de: ‘Tú tráeme buenos jugadores, que yo me encargo de ubicarlos donde mejor rindan’. En función de lo que tengamos, habrá una decisión final, pero me comprometo a que se verá un equipo definido, que juegue de una forma determinada y que defenderá esa idea de juego.

–Todo el mundo trata de interpretarle. «Paco Herrera juega de esta forma, Paco exige esto o lo otro, a Paco le gusta... ¿Confirma que exprime los recursos que tiene, pero que primero tiene que conocer cuáles son esos recursos?

–Efectivamente. Lo que tengo claro es que nunca me quejaré del equipo que tengamos, sea mejor o peor. Para mí, será el mejor, porque es el mío y con el que yo tengo que trabajar.

–Ha llegado a un club que fracasó en la temporada anterior, en la que tuvo tres entrenadores. ¿Tiene el pálpito de que terminará la temporada en el Real Valladolid?

–Sí y tengo, además, la percepción de que vamos a hacer un buen año. En mi presentación dije que no hacía una valoración del equipo porque no había equipo. No me defino al cien por cien porque aún no está terminado, pero sí me da para decir que vamos a hacer una buena temporada. Me gusta lo que veo, por decirlo de alguna manera.

–Los aficionados buscan un referente. Están deseando ponerse en manos de alguien que les diga algo bueno y que alimente su ilusión

–Pues les digo que puede ser así; me gusta lo que veo, a pesar de que no lo tengo todo definido.

–Tiene fama de no parar mucho en un lugar aunque triunfe. ¿Tiene alguna vocación de permanencia en el Pucela?

–Lo reconozco, he sido un culo inquieto, pero he tenido necesidad constantemente de hacer cosas. Yo me he ido porque he querido de un equipo como el Liverpool, con el que habíamos quedado campeones de Europa y el segundo año ganamos la FA Cup. No se por qué, he tenido siempre esa necesidad de ir a equipos que estaban destrozados y cuando he conseguido arreglarlos me he ido y al año siguiente ese equipo ascendía a Primera. Con los años me ha entrado esa duda: ¿qué pasaba conmigo? Ahora llego a la conclusión de que cuando acaba la temporada estoy extenuado y me apetece tomar otras decisiones.

–¿Cree que si las cosas van medianamente bien el club podría sujetarle en Valladolid?

–Yo ahora estoy más tranquilo. Empiezo a verlo de otra manera. Este es un proyecto que está empezando y si el club piensa que yo puedo ser importante, por supuesto que diré que sí. Me ofrecieron firmar por dos años. Tuve esa posibilidad y he dicho que no, que una, porque yo quiero ganármelo. Que si me piden que siga sea, que porque están contentos con mi trabajo. Y ahora, precisamente por los años, estoy en disposición de decir que sí.

–Ha llegado precedido de una fama tan buena, le quiere tanto todo el mundo que podría ser un hándicap para usted. ¿Cree que tantas expectativas le pueden pasar factura?

–En esa reflexión vital a la que aludía antes, me doy cuenta de que me echan en falta cuando no estoy. Me quieren cuando me he ido. En el momento que hay una situación complicada, el fútbol es tan de situaciones extremas que se toman decisiones a la ligera, para salir del paso. Yo lo acepto y lo asumo. Después me han extrañado...

–El nivel de exigencia en el fútbol no tiene límites. Usted es un profesional caro en expectativas, y es de suponer que, en su contrato, tendrá unas cifras espectaculares...

–(Ríe de buena gana) No, que va. Mi contrato seguro que está en línea con todos los demás.

–Su buena fama también se extiende al trabajo con la cantera

–Con el tiempo, florecen las cosas que se han hecho. Por ejemplo, todos en todos los sitios reclaman tirar de la cantera. Cuando la trabajas, te preocupas y dejas la piel por sacar un chico adelante, a veces llegas a la conclusión de que no ha servido de nada. En el Celta jugábamos con nueve gallegos; en Las Palmas llegamos a jugar un partido con once canarios, un partido nada más, lo normal es que jugaran ocho o nueve. De ese equipo yo había tirado adelante con tres o cuatro jugadores, lo que suponía la posibilidad de que el club tuviera un buen jugador en el futuro, vendible o que tuviera un salario que pudiera ajustar el presupuesto. Todo eso se consigue con la cantera, pero al final nadie lo agradece. Pero esa es mi vocación y no me la voy a quitar.

–¿Es de los que hace su trabajo con tiempo y, cuando llegan los resultados ya no está?

–El resultado llega. Puede ser en una temporada o en dos. El plazo no debe ir mucho más lejos. Cuando se quiere rendimiento debe ser suficiente ese tiempo.

–¿Qué plazo se pone para el éxito del Real Valladolid?

–Es un equipo nuevo al 90% y hay que poner todo en su sitio y lógicamente es imposible acertar en todo. Por ser el club que es, el plazo no puede ser más largo de dos temporadas. Debe de encontrar el camino entre el primer año y el segundo.