Real Valladolid

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Derrota en la Veigona para buscar la revancha en Liga

  • El Real Valladolid cae ante el Oviedo contra el que abrirá la Liga en el penúltimo amistoso de la temporada

No se vio el desparpajo de los últimos encuentros en Paços de Ferreira o ante el Lugo, en Tordesillas. El Real Valladolid bajó el pistón el la Veigona de Luarca frente a un Oviedo que se limitó a aguantar y sacar partido del acierto de Linares que, en el minuto 83, cuando todo indicaba que el encuentro terminaría con empate, recogió un pase de Vertdés, que sacó una falta desde su campo y puso el balón a los pies del delantero. Con gran precisión, Linares fusiló a Becerra para quedarse con el Trofeo Ramón Losada. El Real Valladolid, que en la temporada pasada cayó ante el Oviedo en el partido de ida de la Liga hizo su mejor encuentro de la temporada en la vuelta con un 4-2 que se convirtió en una cumplida revancha. Lo cierto es que el miércoles en Luarca no se dejaron ver casi ninguna de las virtudes que adornaron al equipo de Paco Herrera en los últimos encuentros de la temporada. Ni posesión, ni toque, ni superioridad y, por supuesto, ni agresividad en un ataque con ocasiones contadas. Baste señalar que Iban Salvador no se adornó con sus tradicionales ocasiones al principio de cada tiempo. No consiguió siquiera preocupar a Juan Carlos, aunque su faceta más conflictiva se dejó ver en su ten con ten con Verdés, que le frenó con tanta violencia que hasta Paco Herrera saltó al césped para protestar por los golpes recibidos por su pupilo.

Durante la primera mitad, Nando, el extremo que los asturianos importaron del Córdoba, le puso en el minuto 11 un balón en la cabeza a Toché y dio la impresión de que se iba a acabar con la plácida charleta y puro que se vivía en la Veigona. Pero solo fue un espejismo, porque el balón golpeó el poste derecho de Becerra y, aunque bailó sobre la línea de puerta, termino saliendo fuera. 25 minutos después Jordán se quedó solo en la frontal del área y disparó en la mejor ocasión del Pucela durante la primera parte, que abortó Juan Catlos, bien colocado. Fue lo mejor, casi lo único de una primera parte en la que uno de los mejor colocados sobre el campo fue Fernando Hierro, que atrapó algún balón que se escapaba por la banda, antes de saludar a los reservas del Real Valladolid que transitaban despreocupados por el pasillo lateral.

Sergio Marcos, como vértice del rombo central o mediapunta, no tuvo grandes ocasiones. Mata y Jose, apenas amagaron. Los centrales no tuvieron demasiados problemas aunque a Lichnovsky se empeñó en amargarle la tarde Toché, sin suerte. Los cientos de aficionados siguieron charlando para comprobar que sorpresa les iba a deparar la segunda parte. Una segunda parte en la que lo más notorio fueron los cambios, muchos, hasta nueve de una tacada en el Pucela, tarjetas, que finalmente sumaron tres y un gol de Linares que empañó los resultados de pretemporada del Pucela.