Real Valladolid
De Tomás, el responsable de la Policía Nacional y un vigilante contienen a Ibán Salvador camino del vestuario.
De Tomás, el responsable de la Policía Nacional y un vigilante contienen a Ibán Salvador camino del vestuario. / G. VILLAMIL

La cuarta derrota acabó con bronca

  • Los jugadores pucelanos, desquiciados por la remontada oscense y las decisiones arbitrales, perdieron los nervios y sumaron una roja y una amarilla, esta tras finalizar el encuentro

Casi cuatrocientos minutos después de que Mata, de penalti, marcara el segundo gol contra el Girona, tres semanas y cuatro partidos de Liga después el Pucela se reencontró con el gol en las botas de De Tomás. Pero volvió a caer derrotado. Sobre el césped y de camino al vestuario, cuando la impotencia por la pérdida de los tres puntos y algunas decisiones arbitrales hicieron perder los nervios a algunos jugadores del Real Valladolid. Mata, en el banquillo, fue expulsado y probablemente será sancionado. Concluido el partido, Becerra vio la amarilla y a Iban Salvador tuvieron que pararle los pies en el túnel de vestuarios porque el calentón estuvo a punto de acabar a tortas.

Una roja por un '¡espabila'!

Lo recoge el acta de uno de los protagonistas, el colegiado Prieto Iglesias. Justifica el trencilla la expulsión del delantero Mata, que estaba en el banquillo, aduciendo que de forma airada y reiteradamente protestó al asistente número 1 en los siguientes términos: ‘¡Espabila!’. La roja le puede costar una sanción al delantero.

Si la advertencia de Mata al linier valió una roja, las dudas del portero Becerra le costaron una amarilla. Las dudas formuladas dentro del campo al árbitro. Había pitado ya Prieto Iglesias el fin del partido cuando Becerra se acercó a él para preguntarle por qué solo había añadido tres minutos cuando se había perdido mucho tiempo. Esta es la versión del cancerbero. Pero el árbitro lo ínterpretó como una protesta. Así reflejó en el acta la razón de l amarilla. «Una vez acabado el partido y encontrándome aún sobre el terreno de juego, protestar una de mis decisiones».

Y Suárez saludó

Al concluir el encuentro, el presidente del Real Valladolid abandonó el palco para dirigirse al túnel de vestuarios, donde tuvo la oportunidad de saludar a los árbitros cuando se dirigían a sus vestuarios. Suárez se mordió la lengua en sus declaraciones en la zona mixta y ha dado instrucciones para evitar comentarios que puedan acarrear multas, como ocurrió el año pasado, pero quiso mirar de frente a los responsables de dirigir el encuentro.