Real Valladolid
Un comienzo amenazante
/ A pesar de las cinco derrotas, la afición sigue apoyando al Pucela. El Domingo, la Peña Madrileña viajó hasta Levante.

Un comienzo amenazante

  • La última vez que el Real Valladolid sumó cinco derrotas en Segunda descendió a Tercera

No es nada nuevo, pero tampoco augura nada bueno. La racha de cinco derrotas consecutivas que cerró el Real Valladolid el domingo en Levante tiene antecedentes en Segunda División –lejanos, eso sí– pero con un desenlace desastroso. Fue en la temporada 1969/1979, en la que Olmedo, Saso y Coque alternaron en el banquillo del Real Valladolid. En realidad fueron siete derrotas consecutivas, entre las jornadas 32 y 38, en las que desde el encuentro con el Oviedo hasta el último de la temporada, frente al Onteniente, todo fueron partidos perdidos. Y aquella racha estuvo precedida por dos empates. El desenlace no podía ser otro:el Real Valladolid descendió a Tercera División, ya que aún no existía la Segunda B. Fue solo una temporada en la que el Real Valladolid desapreció de las tablas estadísticas de los equipos profesionales y su historia se difuminó. Afortunadamente, solo una temporada.

También en Primera

En Primera Divisón también ocurrió un episodio similar. Fue en la temporada 2003/2004, con Fernando Vázquez en el banquillo, al que relevó en los últimos cuatro partidos Antonio Santos.

Antes, entre las jornadas 22 y 26, el Real Valladolid perdió sucesivamente contra el Real Madrid, Espanyol, Celta, Racing y Zaragoza. En aquella temporada, el Pucela solo ganó doce partidos. El desenlace fue el mismo:el descenso, en este caso a Segunda División.

Pero fue en la temporada 1982/1983 cuando los aficionados pucelanos sufrieron el invierno más crudo, deportivamente hablando. Mesones, Llorente y García Traid se hicieron cargo, sucesivamente, de aquel banquillo pucelano de Primera División, con un comienzo desastroso. Hasta la jornada 14ª, en Zorrilla, frente al Racing de Santander, el Real Valladolid no conoció la victoria. Rusky y Chiri en propia puerta, dieron la primera victoria a aquel Pucela que parecía condenado al descenso. Había alternado empates y derrotas hasta sumar trece jornadas en las que la afición salía cabizbaja cuando no enfadada. Pero a pesar de ese comienzo el Real Valladolid se mantuvo en Primera División e incluso reforzó su carácter en la siguiente temporada, cuando consiguió la Copa de la Liga.

Amenaza y estadística

La historia se ha repetido y amenaza a un Real Valladolid que ha vuelto a perder cinco partidos consecutivos. Pero los números y las estadísticas están para ser superados y así, el peor inicio de temporada de su historia en ambas categorías no supuso el descenso e incluso provocó la consecución del mayor título en la siguiente.

Lo que hay que tener presente en esta temporada, es que el planteamiento del club es completamente diferente a las dos campañas precedentes, donde se intentó que el efecto péndulo del descenso devolviese de nuevo al Real Valladolid a Primera División. Y se conformaron equipos exclusivamente para una temporada. Pasado ese efecto, los directivos del club han cambiado su estrategia y confeccionado una plantilla de futuro, con un técnico que ha demostrado fehacientemente su capacidad para trabajar sus plantillas y obtener excelentes rendimientos a medio y largo plazo.

Cinco derrotas consecutivas es un hecho que seguramente quedará en una anécdota cuando el equipo esté más rodado y demuestre en el marcador lo que durante muchos minutos evidencia sobre el terreno de juego. Mimbres hay de sobra para seguir ilusionados y confiados en el Real Valladolid y su equipo técnico. El Alcorcón espera el sábado.