Real Valladolid

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Un cronista de oro

José Miguel Ortega, en la Plaza Mayor de Valladolid.
José Miguel Ortega, en la Plaza Mayor de Valladolid. / Ricardo Otazo
  • El periodista José Miguel Ortega repasa su vinculación profesional con el Real Valladolid tras recibir la insignia del club blanquivioleta

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El periodista José Miguel Ortega llegó un domingo de 1979 al Viejo Estadio José Zorrilla y se encontró con una situación luctuosa. Los futbolistas del Real Valladolid portaban brazaletes negros y por los altavoces se anunció:«Se guardará un minuto de silencio por el fallecimiento del exjugador del Real Valladolid Juan Antonio Ortega». La noticia llenó de pesar a todos los presentes. ‘La Hoja del Lunes’ publicó a la mañana siguiente un obituario del mítico futbolista, integrante de la famosa pareja de mediocentros Ortega-Lasala en los años cincuenta. Sin embargo, José Miguel Ortega se guardaba una exclusiva en el periódico ‘Libertad’.

«El domingo por la noche había llamado a la familia para dar el pésame», recuerda. «Me cogió el teléfono el propio Juan Antonio Ortega... Le pregunté : ‘¿eres supersticioso?’. Me contestó que no y le dije: ‘pues entonces te lo cuento. Te hemos enterrado y hemos guardado un minuto de silencio por ti. Mañana aparecerá en los periódicos’. La confusión se debió a un personaje llamado Sarasúa que estaba siempre rondando por el club, aunque no era empleado, y que contaba todo tipo de dimes y diretes. Yo salí el lunes por la tarde con una entrevista con el ‘fallecido’ que titulé: ‘El difunto es un vivo’».

José Miguel Ortega (Valladolid, 1943) guarda un sinfín de jugosas anécdotas relacionadas con el Real Valladolid dentro de una dilatada trayectoria profesional que llevó al club a concederle la insignia de oro el pasado domingo 23 de octubre.

Josito, como se le conoce en la tribu periodística, es el autor de cuatro libros sobre la historia del Real Valladolid y compuso la letra del primer himno oficial. El saque de honor que efectuó en Zorrilla llenó su teléfono de mensajes. «Alejandro Blanco [presidente del Comité Olímpico Español] me dijo: ‘tiene olor a Messi’. Ramón Martínez comentó:‘La pegas mejor que la mitad de la plantilla’. Todo en broma, por supuesto».

Partidos con remontada

José Miguel Ortega recuerda vívidamente dos de los primeros partidos del Real Valladolid que presenció en su vida. El primero, un choque ante el Atlético de Madrid en el Viejo Zorrilla, en medio de un diluvio, el 21 de diciembre de 1952. «Yo quería irme porque el Atlético ganaba 0-3 al descanso, pero acabaron empatando a cuatro y la gente lo celebró muchísimo». El segundo, un encuentro frente al Real Madrid en el mismo escenario, disputado el 28 de marzo de 1954. «Vencía el Madrid 1-3 a falta de un cuarto de hora para el final y el Real Valladolid acabó ganando por 4-3 con dos goles de Rabadán, uno de Morro y otro de Lolo. Aquello fue una locura. En el campo estaba Miguel Delibes, que se quitó la gabardina y la lanzó a lo alto. También hizo lo mismo con su hijo mayor, Miguel, según me contó este el otro día. Delibes se dejó la gabardina allí y luego volvió a por ella, pero ya no estaba y puso un anuncio en ‘El Norte’. ‘Gabardina Burberry extraviada. Se recompensará’».

Josito rememora a sus ídolos de entonces, jugadores como los hermanos Lesmes o Gerardo Coque, a los que acudía a pedir autógrafos al café Candil, ubicado en la calle Alcalleres. Su padre era amigo de Juan Babot y el defensa acudió alguna vez a comer a su casa.

José Miguel Ortega estudio Magisterio, pero un profesor, Leandro Pérez, que trabajaba en ‘Diario Regional’ le hizo ver que llevaba el periodismo en las venas. Empezó en ‘Libertad’, donde a las dos semanas, le adjudicaron una sección fija llamada ‘Ventana indiscreta’, en la que entrevistaba a personajes relevantes. Ahí charló con Delibes, con el que mantuvo una muy buena relación desde entonces. En el año 1963 ya empezó a «hacer casetas» (vestuarios) para cubrir la información futbolística.

Posteriormente, pasó a La Voz de Valladolid y se encargó de los partidos del Pucela en el programa radiofónico Domingo Deportivo Español. Su primera narración fue en Vallecas junto a Matías Prats Cañete, una de las grandes voces de la historia de la radio en España. «Estuve toda la noche sin dormir y Matías Prats se dio cuenta de que estaba acojonadito. Me ofreció una serie de consejos: ‘Para calentar la voz, tómate una copa de coñac y fúmate un cigarro. Luego, no te precipites en decir quién ha marcado. Cantas ‘goool’ y lo repites siete veces hasta que lo tengas claro. No hace falta correr mucho, sino decir las cosas bien para que la gente lo entienda’. Salí indemne de aquella experiencia...».

La primera historia

En 1978, el expresidente Fernando Alonso, poseedor de la editorial Palenque, encargó a José Miguel Ortega una historia del Real Valladolid para celebrar los 50 años del club blanquivioleta. Josito, que se marchaba de vacaciones, recopiló toda la información que pudo gracias a los contactos que le proporcionó el periodista Luis Calabia y se pasó sus días de descanso en Laredo aporreando la máquina de escribir para que todo estuviera listo a tiempo. «Conseguí fotos que no tenía ni el Real Valladolid porque el club ha sido un desastre para conservar documentos de la época fundacional». A ‘Cincuenta años del Real Valladolid’ (1978) siguieron ‘Semblanzas y biografías:Real Valladolid (1983, publicado en un fascículo dentro de una serie llamada ‘Vallisoletanos’), ‘Equipos con historia:Real Valladolid’ (1990);e ‘Historia del Real Valladolid’ (2001). El último volumen es el más completo por los textos y las fotos que aparecen en él.

La composición del himno ‘Banderas blancas y violetas’ sufrió un contratiempo. En la temporada 1982-1983, el presidente Manuel Esteban Casado encargó al grupo Arcaduz la letra y la música. Al mandatario no le gustó nada el texto (cuyo autor era el hijo del exfutbolista blanquivioleta Lolo) y pidió a José Miguel Ortega que lo reescribiera. «Lo hice, pero ya estaba condicionado por la música. Cabía lo que cabía. Seguramente, yo habría hecho otra letra, pero la música estaba bien. Tiene gracia». Hoy, sigue sonando en el estadio Zorrilla.

Josito señala quiénes son, a su juicio, los personajes más importantes en la historia del club. «Como presidente, fue providencial José Cantalapiedra, un señor que no sabía nada de fútbol, pero que tenía dinero. Cantalapiedra aflojaba y aflojaba, hasta que murió en 1944 y el club quedó sumido en una profunda desolación y sin un duro. El ‘Zapatines’ [Gonzalo Alonso] subió al equipo a Primera [en 1980] y también resulta fundamental. Los dos coincidieron con épocas muy complicadas económicamente. Otro personaje clave es José Luis Saso, que fue todo en el club. Los dos entrenadores que más huella dejaron fueron Antonio Barrios, que ascendió al equipo de Tercera a Primera en dos años, y Vicente Cantatore».

Ortega cree que ha agotado el cupo de libros sobre la historia del Real Valladolid («supongo que sí»), pero se guarda una sorpresa que el club puede aprovechar en su próxima campaña de abonados. «Un libro evocador, la intrahistoria por así decirlo, de los 42 años del Viejo Zorrilla. El público, los cánticos de ‘tiopelele’ al árbitro, cómo se vendía el coñac, el marcador simultáneo, anécdotas de partidos históricos... Se lo he ofrecido a Carlos Suárez, en agradecimiento por la insignia, con la idea de que no se ponga a la venta y sea solo un regalo para los abonados. Pienso que tendría buena aceptación como incentivo».