Real Valladolid

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Iván Martín disputa un balón en las inmediaciones del área de Aitor Navarro. / RICARDO OTAZO

El Promesas recupera la senda de la victoria ante el CD Izarra

  • Los de Albés remontaron a los navarros, a pesar de fallar un penalti, con goles de Mayoral e Higinio

El Valladolid B empezó como lo habían hecho 'sus mayores' 23 horas antes en Elche. Un error del portero Dani, que ni despejó ni sacó un pase claro, dejó un balón que no tenía peligro en las botas de Maestre salas, que adelantó al Izarra en los Anexos a los cinco minutos de comenzar el partido.

Ese lance, sin embargo, no lastró definitivamente el encuentro del filial, como ocurrió en la jornada anterior en el Martínez Valero. El Real Valladolid B se sobrepuso y demostró durante la primera parte que era superior a los navarros, con un juego mucho más elaborado que el Izarra. Esa superioridad quedó demostrada con el gol del empate, marcado por Mayoral, tras una gran jugada de Dani Vega, Arroyo y el propio Anuar, que estuvo a punto de resolver con un disparo que Aitor Navarro solo pudo desviar, para que Mayoral mandara finalmente el esférico al fondo de la portería visitante.

Mejor en la segunda parte

La primera mitad se resolvió con un empate justo, fruto el mejor juego local. Tras el descanso, los de Albés controlaron más el partido y se sucedieron algunas ocasiones de gol. El Izarra parecía conformarse con el empate y cambió la estrategia. Isaac Manjón salió en el minuto 55 para quedarse como único atacante, mientras el resto del equipo intentaba echar el cerrojo atrás. Y entonces llegó el penalti, con un conato de bronca entre jugadores de los dos equipos y un árbitro que quiso templar gaitas repartiendo responsabilidades con tarjetas a uno y otro equipo. Higinio ahondó en la herida con un lanzamiento que detuvo Aitor Navarro. Pero el Promesas era más equipo que el Izarra y los de Albés no dejaron de demostrarlo. Con más intensidad.

Samames salió en el minuto 74 en sustitución de Dani Vega y aprovechó el cuarto de hora dejándose ver con centros desde la derecha, la izquierda y algún disparo. La presión era constante hasta que Higinio transformó un centro de Mayoral para adelantarse en el marcador.

La remontada era un hecho y reflejaba un resultado ajustado a lo que se había visto sobre el deteriorado césped artificial de los Anexos, que incluso había obligado en un momento del partido a interrumpir el juego para devolver a su lugar un trozo de césped 'despegado' en el área que en ese momento defendía Dani.

Sin embargo, la tranquilidad no llegó hasta que, en el minuto 94 el árbitro pitó el final del partido. Con el marcador a favor, los conatos de bronca sobre el terreno de juego habían puesto nerviosos a los jugadores de Albés que se encerraron en su área y vieron cómo el Izarra lanzó varios ataques desesperados buscando el empate. Fueron minutos de angustia y desconcierto en los que los visitantes no lograron, sin embargo, batir la portería de Dani.