Real Valladolid

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Hacia el blindaje defensivo

El central blanquivioleta Guitián observa al delantero Quique en el Real Valladolid-Almería.
El central blanquivioleta Guitián observa al delantero Quique en el Real Valladolid-Almería. / Gabriel Villamil
  • El Real Valladolid encadena dos partidos sin recibir goles y es el cuarto equipo de Segunda que menos tantos ha encajado

La clave para ascender a Primera no reside tanto en la fecundidad goleadora como en la seguridad defensiva. Temporada tras temporada, la Segunda División premia a los equipos que blindan sus porterías y, por eso, una de las grandes obsesiones de Paco Herrera durante esta campaña pasa por fortalecer la zaga del Real Valladolid. Aunque los desajustes atrás han quedado expuestos en muchas ocasiones (problemas para defender envíos laterales al área, especialmente en saques de esquina y faltas), el equipo blanquivioleta ha mejorado en los últimos partidos y la sensación de peligro en este tipo de acciones ya no resulta tan acuciante. Isaac Becerra camina hacia su mejor versión en la portería, mientras Álex Pérez y Guitián demuestran seguridad como pareja de centrales, con la ayuda de los laterales Javi Moyano y Lucho Balbi, y el pivote defensivo André Leão. El engranaje defensivo vuelve a funcionar.

El Real Valladolid encadena dos partidos de Liga sin encajar goles (ante Almería y Mallorca), algo que solo había logrado en las dos primeras jornadas frente al Real Oviedo y Rayo Vallecano. A partir de entonces, el Pucela se agrietó en momentos clave que costaron derrotas dolorosas, como las cosechadas en Zorrilla frente a UCAM y Huesca. Aquellos partidos se le quedaron grabados a Paco Herrera. El técnico valoró el último punto cosechado en casa frente al Almería (0-0) al destacar que, al menos, su equipo no había dejado escapar el empate en los últimos minutos.

A pesar de todos los problemas, el Real Valladolid empieza a destacar por los pocos goles que recibe. La clasificación le sitúa a estas alturas como el cuarto equipo menos castigado de la Segunda División. El conjunto de Paco Herrera solo ha encajado 15 goles en 17 jornadas. Presentan números ligeramente mejores Reus, Getafe y Levante, escuadras que solo han recibido 14 tantos, aunque en el caso de los valencianos aún tienen pendiente el choque aplazado con el Rayo.

Un vistazo a las últimas temporadas evidencia la importancia de mantener el cerrojo para disponer de opciones claras de subir a Primera. La pasada campaña, ascendieron de manera directa el Leganés y el Alavés, el segundo y el tercer equipo menos goleados, con 34 y 35 goles encajados respectivamente. El Girona fue el más seguro atrás, con solo 28 goles recibidos, cifra que le sirvió para acabar en la cuarta plaza y jugar las ronda final del ‘play-off’ de ascenso frente a Osasuna, el cuarto equipo más seguro defensivamente con 40 goles en contra. El Nàstic solo recibió 41 y acabó tercero. Los cinco equipos menos goleados se repartieron los dos puestos de ascenso directo y tres de las cuatro plazas del ‘play-off’.

El Sporting de Gijón subió a Primera de manera directa en la temporada 2014-2015 gracias a que selló muy bien su portería. Con solo 27 tantos en contra, acabó segundo en la tabla. Únicamente marcó 57 dianas (dos más que el colista Barça B), pero su coraza defensiva le devolvió a la élite por la vía rápida. El Betis subió como primer clasificado gracias a su gran pegada (73 goles), pero también a su profilaxis defensiva (40 goles en contra). Con esa misma cifra de goles recibidos (40), el Real Valladolid de Joan Francesc Ferrer ‘Rubi’ disputó el ‘play-off’ ante Las Palmas de Paco Herrera, el equipo que acabaría subiendo. Los canarios demostraron algo más de fragilidad durante la Liga (47 goles encajados), compensada con una gran producción ofensiva (73 goles).

Eibar (28) y Deportivo de La Coruña (36) fueron los conjuntos menos goleados en la temporada 2013-2014 y subieron de manera directa a Primera División. Lo mismo sucedió el curso anterior, cuando Elche (27) y Villarreal (38), los dos equipos más seguros defensivamente de la liga regular, celebraron el ascenso a la élite sin necesidad de ‘play-off’. En la temporada 2011-2012, el Real Valladolid de Djukic y el Celta de Paco Herrera se protegieron como nadie, solo recibieron 37 goles cada uno y también subieron a Primera (los vigueses de manera directa y el cuadro blanquivioleta tras jugar la promoción).

Más allá de la abundancia goleadora, una cifra baja de tantos encajados se revela determinante para disponer de opciones reales de ascender. Paco Herrera lo sabe y, por eso, busca la excelencia en la zaga. En el último choque en Mallorca, el técnico ensayó un hiperblindaje con el marcador a favor (dos laterales en la banda derecha, tres centrales). El Real Valladolid goleó a domicilio (0-3), pero lo más relevante es que no sufrió atrás. La seguridad resulta clave. Los ascensos a Primera suelen edificarse con precintos defensivos.