Real Valladolid

Oro, incienso y regularidad

Por fin el Pucela recompensó a su afición con una goleada y un partido serio, aunque fuera a costa de un Mirandés totalmente perdido que estrenaba nuevo técnico. Tras muchos encuentros en los que lamentábamos la falta de gol, se han marcado ocho tantos en solo dos y la efectividad parece que ya no preocupa. Pedía la pasada semana en esta tribuna que el Real Valladolid se fuera de vacaciones con, al menos, cuatro puntos más y el objetivo está cerca. Ahora, tras el buen triunfo en casa, subo la apuesta y confío en que vengamos de Getafe con otra victoria. Será un envite duro, ante un rival directo, que puede dejar a nuestro Pucela, con todo lo vivido, en puestos muy nobles desde los que estaría genial despedir un mal 2016.

El talón de Aquiles de nuestro equipo durante muchos meses está siendo la regularidad, ya que nunca termina de encadenar una buena racha. Algunos aficionados hablan una semana de ascenso y otra de desaparición, mientras el Pucela encadena partidos ilusionantes con otros (es verdad que menos desde que llegó Herrera) en los que desaparece del campo. Ante el Getafe se puede dar ese golpe de autoridad que nos permita mirar de una vez para arriba.

Le pido a los Reyes Magos que los de blanco y violeta ofrezcan más alegrías que penas en 2017, que sigan peleando y que luchen por el ascenso; que no nos roben esa ilusión que la entidad intentó recuperar retornando al violeta original. Para el resto de equipos de mi querida tierra le pido a Sus Majestades lo de casi siempre: que el Atlético Valladolid y el Aula sigan haciendo del balonmano un deporte precioso, que el rugby siga llevando el nombre de la ciudad por todo el mundo y nos deje algún título y que el baloncesto encuentre también esa estabilidad que últimamente ansían en Zorrilla.

Muchísimas gracias a todos los amantes del deporte vallisoletano por seguir animando y por dedicar algún minuto de su valioso tiempo a leer mis opiniones un año más. Esperemos que 2017 nos deje algún ascenso y, sobre todo, estabilidad y regularidad para nuestros queridos conjuntos pucelanos. En el caso del fútbol, después de tantos sinsabores, sería casi un regalo adelantado de Navidad tirar el viejo calendario tan cerquita de las posiciones privilegiadas. ¡Feliz Navidad y Aúpa Pucela, siempre!