Real Valladolid

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La buena estrella de Álex Pérez

La buena estrella de Álex Pérez
Álex Pérez, en el Real Valladolid-Celta de pretemporada. / Antonio Vidal
  • El central madrileño ha aprovechado partidos clave para progresar en su carrera profesional

Hay partidos en los que un futbolista se la juega. Que le pregunten a Álex Pérez. El pasado 28 de julio, el Real Valladolid se enfrentaba al Celta en la pretemporada de Melgaço (Portugal). Entonces, Álex Pérez aún se encontraba a prueba en el equipo blanquivioleta, pero supo de antemano que aquel amistoso resultaría clave para él: «El míster [Paco Herrera] me dijo que, en función del partido, tomaría una decisión. En el descanso me comunicó que contaba conmigo», recuerda el futbolista.

Casi cinco meses después, Álex Pérez ha encadenado diez titularidades completas en Liga y tres en Copa. «Vine a prueba y lógicamente era consciente de que empezaría como cuarto central. Pero la competición es larga y sabía que tendría mi oportunidad. Esperaba aprovecharla cuando me tocase y así ha sido».

Alejandro Pérez Navarro (Madrid, 1991) demostró desde niño gran capacidad para exprimir las coyunturas. Aunque vivía por la zona de Atocha, en Madrid, comenzó a jugar al fútbol en Entrevías, un barrio del distrito Puente de Vallecas. Como era alto y fuerte, Álex Pérez se medía a chicos un año mayores. Su primer equipo fue el Juventud Madrid. Allí se desempeñaba como mediocentro. Luego, pasó al Chimenea, en el madrileño barrio de Usera, y saltó al Moscardó, donde empezó a jugar como central.

Entonces, llegaron los ojeadores del Getafe y le ofrecieron hacer una prueba con el Cadete A. «Fue curioso porque había seis centrales y el entrenador me dijo que sería difícil, aunque insistió para que lo intentara. Tras una semana, le dije que no podía aguantar más. Había otros equipos esperando. Me contestó: ‘Espérate a mañana. Tenemos un partido. Jugarás una parte y decido’. Al final, acabó bajando a dos centrales al Cadete C para hacerme un hueco y me tiré diez años en el Getafe. Lo he hablado varias veces con mi familia: fue una llegada muy similar a la que he tenido en el Real Valladolid».

Del Juvenil al primer equipo

La vida en la cantera del Getafe transcurrió a pedir de boca. Y, de nuevo, hubo un encuentro determinante. Con 17 años, Álex militaba en el equipo juvenil y el Getafe recibía al Real Madrid en esa categoría. Míchel González y Juan Esnáider eran los entrenadores del primer equipo y acudieron a ver el partido. Se fijaron en él.

«El martes de la semana siguiente me llamaron para ver si quería entrenar con ellos. Me lo dijo mi madre, entre lágrimas de alegría: ‘Oye, que te han llamado para el primer equipo del Getafe’. ‘Venga, mamá, no puede ser’. Pero sí, empecé a entrenarme con la plantilla profesional y acabaron por hacerme un contrato de tres años».

Su debut fue en la Europa League, ante el Young Boys suizo. A Cata Díaz le partieron la nariz y, aunque siguió jugando varios minutos, finalmente dejó su sitio a Álex Pérez. El joven defensa entró con 1-0 en el minuto 41 y el marcador no se movió. «Otro gran recuerdo es el debut en Primera, en el antiguo San Mamés, ante un gran Athletic Club que aquel año acabaría jugando la final de la UEFA ante el Atlético de Madrid. Hicimos un buen partido, jugué los 90 minutos y empatamos a cero».

Míchel González había sido el gran valedor de Álex Pérez, pero el Getafe lo destituyó en el verano de 2011 y llegó Luis García Plaza. «Por su forma de ver el fútbol, quería gente con experiencia, especialmente en la línea defensiva». Resultado: vuelta al Getafe B y tres cesiones seguidas.

«La temporada en el Huesca fue complicada: era la primera vez que salía de casa y me encontré con ciertas dificultades, situaciones internas del club que podría haber afrontado de otra manera. También hubo un cambio de entrenador [llegó Jorge D’Alessandro por Antonio Calderón] y dejé de jugar», recuerda.

La siguiente campaña, su destino fue el Levski Sofía, en Bulgaria. Slavisa Jokanovic vio un partido de pretemporada del Getafe y le convenció para que formase parte del equipo que entrenaba. El día de su debut, Álex Pérez se asustó: «Allí está permitido el uso de bengalas y, en pleno partido, me lanzaron un balón a la espalda. Al girarme, estaba todo en llamas, no veía ni la portería. Me impactó y pensé ‘¡dónde me he metido!’. Al final, fueron seis meses muy buenos».

La tercera cesión, al Recreativo, resultó un fiasco. Llegó para la segunda vuelta, debutó ante el Castilla, pero fue expulsado y, ya solo intervino en dos partidos más.

Los partidillos del Retiro

Finalizado su contrato en el Getafe, Álex Pérez mataba el gusanillo en los partidos que organizaba (y sigue organizando) el locutor radiofónico Carles Francino en el parque del Retiro todos los jueves. Allí acudía su padre, José Manuel Pérez, y también periodistas (Paco Grande, Álex Grijelmo), cantantes (David Bustamante), actores (Eduardo Noriega o Ricardo Gómez, el ‘Carlitos’ de Cuéntame) y futbolistas en paro (como él mismo o Álvaro Arroyo, ahora lateral del Albacete). «Hay un ambiente buenísimo, cierto nivel, y era una oportunidad para mantener la forma. Me pasaré a verles en vacaciones si están por allí».

En aquella época, surgió la posibilidad de jugar en la North American Soccer League (NASL), en Carolina del Norte. «Fue a través de Nacho Novo, con el que había estado en el Huesca». El mercado estaba cerrado en Europa y allí se fue en octubre de 2015. «Jugué como mediocentro y marqué un par de goles. Estaba en Raleigh, una ciudad con unos paisajes maravillosos, pero si querías darte una vuelta a las siete de la tarde, ya no había nadie por las calles...».

El pasado verano rescindió su contrato con los Carolina RailHawks: «No sabía qué iba a ser de mí en ese momento, no tenía nada, pero tenía que arriesgar para ganar. Solo pensaba en aprovechar la oportunidad que surgiera». Braulio Vázquez le echó el ojo para probar en el Real Valladolid y Álex Pérez convenció a Paco Herrera.

Ahora, este admirador de Ronaldinho, Cata Díaz y Sergio Ramos, tipo familiar y sociable que encuentra «calma y equilibrio» en la lectura, disfruta de su buena estrella en el Real Valladolid. «Acabo contrato este año, pero lo único que me preocupa es seguir en el once y que el equipo responda. Llevaba tiempo sin disfrutar del fútbol como lo estoy haciendo ahora. No puedo estar más agradecido».