Real Valladolid

Una hoja en blanco

Un año más que comienza repleto de esperanza y nuevos proyectos: una mejora laboral, aprender inglés, dejar de fumar o perder algún kilo suelen ser los más típicos, aunque la familia blanca y violeta tiene en el ascenso su particular y ansiado reto a alcanzar para 2017. La primera etapa de esa meta se superó el día de Reyes (para mí el mal horario no justifica que menos de 5.000 personas apoyasen al Pucela) en un partido trabajado y solventado sin brillo.

De él se siguen extrayendo diferentes conclusiones, como que el conjunto de Herrera es difícil de vencer, al tiempo que tampoco va sobrado de efectividad. Ya lo comentaba Óscar González en una entrevista publicada hace días en este medio. El salmantino venía a decir que este Pucela es trabajador, pero que no mata los partidos debido a que no tienen «algo especial y diferente como lo fue Javi Guerra». Por cierto, que de la charla con el ex jugador se pueden extraer muchas conclusiones que deberían hacer reflexionar a más de un dirigente en la entidad, ya que no es el primer futbolista que se queja del trato del club: «De la manera que fue todo al final, tendrían que cambiar mucho las cosas para que pudiera hacer yo una despedida» o «se han desprendido de gente que aquí era mala y luego demuestra ser válida, quizás por la forma de tratarlos en Valladolid». Son dos frases extraídas de esa entrevista que no dejan en buen lugar al Real Valladolid.

Pero centrémonos en la actualidad, pues el Pucela llega a la cuesta de enero (con dos encuentros seguidos fuera de casa) en posiciones de ‘play-off’. Ahora que mucha gente comienza con sus propósitos de año nuevo, convendría que nuestro querido equipo también se propusiera seguir dando guerra y que presente su candidatura a estar entre los primeros a final de curso.

Siguen las mismas carencias y, como decía Óscar, se echa de menos a alguien que defina arriba, pero también se ha visto que el equipo da la cara y no es peor que casi ningún conjunto en esta igualada competición.

Ojalá 2017 sea el año del ascenso y la estabilidad del Pucela. Mucha suerte a Herrera y mucho ánimo a la afición, sobre todo a la que sigue apoyando pese al frío, los horarios, los árbitros, etc. Afrontad el nuevo año como una hoja en blanco que rellenar con el violeta del trabajo, los triunfos y la ilusión.