El Norte de Castilla
Real Valladolid

a banda cambiada

Se nos rompió el amor

Relojes con estilo para hombre y mujer

Las mejores marcas a los mejores precios

¡¡Todos a 49€!!

Hasta 70%

Moda urbana para hombre

Hasta 80%

Moda clásica para hombre, mujer e infantil

Hasta 90%

Chaquetas y abrigos de piel para hombre y mujer

Hasta 70%

Calzado y complementos de piel para hombre y mujer

Hasta 70%

Bolsos de piel made in Italy

Hasta 80%

¡Todas las botas a 21.00€! ¡No te lo pierdas!

Hasta 70%

Calzado de original diseño para mujer

Las mejores marcas a los mejores precios

Muebles con estilo para tu hogar

Hasta 70%

Renueva tu comedor con muebles de diseño

Hasta 70%

Calidad y diseño en ropa de hogar

Hasta 70%

Moda casual para hombre y niño

Hasta 70%

Diseño y calidad al mejor precio

Hasta 80%

Elige el cabecero que más se adapte a la decoración de tu habitación

Las mejores marcas a los mejores precios

Decora las ventanas de tu hogar con originales estores

Las mejores marcas a los mejores precios

Tus marcas favoritas en deportivas técnicas y casual

Las mejores marcas a los mejores precios

Relojes para hombre y mujer

Hasta 70%

Textil hogar de diseño y calidad

Las mejores marcas a los mejores precios

Marcas deportivas en relojes de pulsera

Hasta 70%

Moda clásica para hombre y mujer

Hasta 80%

Chaquetas de piel para hombre y mujer

Hasta 70%

Calidad y diseño en tu hogar

Las mejores marcas a los mejores precios

Moda y complementos para hombre

Hasta 70%

En esto, el velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo; tembló la tierra y las rocas se rompieron. Un luminoso al cielo anunciando un cambio y el enfado del aficionado habría servido para derribar las murallas de Jericó. Paco Herrera decidió retornar a lo que él mismo había modificado cuando dio la alineación. Rectificar algo en lo que no creía y que podría ser interpretado como una manera de claudicar ante la presión del entorno. ¿Veis?, le habría gustado decir, no tenéis razón. Haber podido mostrar media sonrisa satisfecha, superior, del que sabe por el camino que pisa y qué obstáculos puede encontrarse. Ni siquiera tuvo tiempo para eso. El problema de entregar la autoridad es que después resulta muy difícil de recuperar ni a ojos de los propios jugadores ni extramuros del vestuario. Y cuando Paco Herrera quiso demostrar por qué él es el que se sienta en el banquillo, y no cualquier otro de los que inundan los medios y las redes sociales con sesudas disertaciones tácticas, el estadio ya había dictado sentencia. Bajó el pulgar y atronó la mayor pitada que se recuerda cuando menos se esperaba.

Se nos rompió el amor de tanto usarlo, habría cantado Rocío Jurado. Como si el aficionado hubiese estado aguantando demasiados sin sabores en silencio por conservar intactos los votos que prometían cariño en la riqueza, en la pobreza, en la salud o en la enfermedad. Hasta que ya no pudo más. Y, quizá, lo pagó quien menos lo merecía. O quizá no. Mejor eso que la indiferencia, es la prueba de que el corazón sigue latiendo.

Paco Herrera observó, escuchó e, intencionadamente o no, actuó en contra de todo lo que había venido trabajando desde que puso un pie en Valladolid. Se traiciono a sí mismo y a todo en lo que creía. Escuchó un consejo equivocado y ahora aquellos que se lo dieron le negarán incluso la posibilidad de ejercer su derecho a decidir el once que aparecerá sobre el césped el próximo sábado. Estoy convencido de que el entrenador volverá a seguir la senda de su propio instinto, de su propia responsabilidad, de su propio credo. Mejor caer con las ideas propias que con las ajenas. Porque de otra forma quienes le criticaron por hacer justamente lo que estaban reclamando, serán los primeros que, como Salomé, terminen por solicitar su cabeza en bandeja de plata.