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Jaime Mata y el gol esquivo

Mata le disputa un balón al defensa del UCAM Murcia en el partido del pasado sábado en La Condomina, donde un disparo suyo fue repelido por el poste.
Mata le disputa un balón al defensa del UCAM Murcia en el partido del pasado sábado en La Condomina, donde un disparo suyo fue repelido por el poste. / Pascu Méndez
  • «Es una pena que mis ocasiones no entren, pero debo seguir intentándolo», dice el delantero

Los delanteros viven apasionados romances con el gol y divorcios más o menos temporales. Jaime Mata se encuentra en el segundo caso: el atacante del Real Valladolid atraviesa una larga sequía realizadora que amenaza con convertirse en una obsesión. Mata suele disponer de ocasiones claras para aumentar su cuenta, pero, por una u otra razón, el infortunio o la fatalidad siempre se interponen en su camino. En La Condomina gozó de una gran oportunidad para enterrar esta fase de oscuridad goleadora: en el minuto 77 buscó el hueco en la portería de Biel Ribas, el balón sorteó al portero de UCAM Murcia y, cuando todo parecía de cara, el poste rechazó la pelota. Cinco minutos más tarde, su compañero Míchel Herrero golpeó desde la frontal del área, el balón tocó en el mismo palo y acabó en las redes del portero rival.

«Se lo dije en la celebración: ‘Cabrón, tío, la pegas fatal, va al palo y es gol’. Yo, en cambio, la intento pegar con todo para que entre y no hay manera. Pero esto es así. Mis tiros rebotan en el poste y van fuera. Tengo que intentar que la racha cambie. No hay más», apunta Jaime Mata.

El delantero madrileño suma cuatro goles con la camiseta del Real Valladolid: tres en Liga y uno en Copa. Solo uno de ellos, el segundo que marcó ante el Mirandés, llegó en una acción de juego y no desde el punto de penalti, como sucedió en sus dianas ante Girona, Real Sociedad (Copa) y el primer tanto frente al equipo de Miranda de Ebro. Sin embargo, no se puede decir que Mata no busque el gol con denuedo. En Liga, ha rematado 17 veces a puerta y 30 fuera. Y, en tres ocasiones, los malditos palos se han interpuesto en su camino, como sucedió de nuevo el sábado en Murcia.

«Sí, fue una pena porque al final hay que aprovechar las ocasiones y no hay manera de que entren. Pero, por otro lado, provoqué una tarjeta que sirvió para darle tranquilidad al equipo. Hay que seguir y ya está. Lo importante es que logramos los tres puntos», señala.

Después de la victoria por 1-3 ante UCAM Murcia, Paco Herrera analizó la situación que vive el delantero. El entrenador blanquivioleta consideró que a Mata «le habría venido bien» marcar para superar la angustia. «Él sabe que todos le estamos apoyando en las situaciones que se le plantean de cara el gol. Pero o no acierta o tiene mala suerte. Nosotros le demostramos una confianza absoluta porque sabemos que nos va a dar mucho de aquí hasta el final de la competición. Pero, aun así, luego está lo que siente él interiormente. A pesar de que todos estamos a su lado, a veces se le nota un poco apesadumbrado por estas situaciones que se le plantean y que no acaba de resolver. En cualquier caso, estoy seguro de que todo volverá a su sitio», confía Herrera.

Jaime Mata es un tipo optimista por naturaleza y con una fe inquebrantable en sus condiciones como delantero. Más que el lucimiento personal, su trabajo siempre sirve al equipo y, ante UCAM, una acción suya plena de fuerza causó la expulsión por roja directa del central Albizua por derribarle cuando se disponía a encarar al portero Biel Ribas. Esa jugada desactivó parte de las opciones que albergaba el equipo universitario murciano para intentar la remontada, al jugar a partir de entonces en inferioridad numérica.

«Fue una acción importante porque ellos estaban atacando mucho y, al quedarse con uno menos, tuvimos un poquito más de tranquilidad, aunque a veces en este tipo de situaciones sucede lo contrario: un equipo se queda con diez y parece que está jugando con doce. Supimos afrontarlo», indica.

Sin embargo, el gol esquivo sigue resultando una constante cuando se habla de Jaime Mata. «Es que parece que no hay manera. No me como la cabeza, pero sí que es verdad que da pena. Al final, tengo las oportunidades e intento aprovecharlas, hago todo para que llegue el gol y está costando. Pero no hay más que seguir intentándolo», insiste.

Mata destaca, por encima de todo, la «importantísima» victoria que obtuvo el Real Valladolid en La Condomina. «Después del empate ante el Tenerife era fundamental ganar. Un empate solo sirve si luego consigues los tres puntos. Ahora, jugamos un partido en casa [frente al Lugo] que también debemos ganar para seguir peleando por los puestos de arriba».

El delantero madrileño sabe que los márgenes en los que se mueve el equipo blanquivioleta para alcanzar la meta de jugar el ‘play-off’ de ascenso son muy estrechos. «No, no tenemos mucho margen. Si pierdes un partido, te sales un poco. Si pierdes dos, te separas mucho. Nosotros queremos pelear hasta el final y sabemos que el margen lo perdimos con la racha de cinco derrotas seguidas. Ahora, tenemos que lograr todos los puntos posibles para seguir enganchados».

En algún momento más o menos cercano, Jaime Mata retomará su romance con el gol y todos en el vestuario blanquivioleta lo festejarán a lo grande. Él, desde luego, no parará de pelearse con defensas, porteros, postes y largueros para conseguirlo.