Real Valladolid

lejos del área

Paella valenciana

Hace ya algunos años, tras un vergonzoso empate a cero en la última jornada entre Valladolid y Celta, un diario de esta ciudad dejaba su crónica en blanco, como forma de protesta ante el lamentable espectáculo (probablemente pactado) que se vio sobre el césped de Zorrilla y que favorecía los intereses de ambas escuadras. Tengo que confesarles que, tras el partido del domingo en Huesca, me vi tentado de hacer algo parecido en esta columna, para la que había pensado desde contarles cómo me fue el fin de semana hasta incluso reproducir una receta de cocina. Seguramente para algún lector hubiera sido más interesante leer cómo se hace una buena paella valenciana que mis habituales análisis deportivos, pero muchos otros se lo hubieran tomado como un insulto hacia quién confía en mí para escribir en este prestigioso medio.

Así, tras muchos debates sobre qué ingredientes lleva la paella ‘de verdad’, decidí que no hay que desaprovechar las líneas que El Norte me brinda en chanzas culinarias, aunque, la verdad, me quedé con bastantes ganas tras el espectáculo ofrecido por el Pucela. Después de pensarlo fríamente pensé que mejor, en este espacio, podría rendir homenaje a mis compañeros periodistas, que tan bien organizaron ayer la Gala Nacional del Deporte, evento del que tuve el placer de formar parte hace unos años en La Nucía, Alicante. También se me ocurrió que, en lugar de malgastar esta tribuna en burlarme del fútbol, podía hablar de deporte femenino, y de cómo en Valladolid algunas deportistas siguen llamando a las puertas de la selección nacional (la última, O'Mullony en balonmano).

El domingo se me pasaron mil ideas por la cabeza con tal de no hablar de un nuevo despropósito de nuestro equipo, pero llegué a la conclusión de que ‘manchar’ esta columna con mis historias personales o con una ironía en forma de receta podría interpretarse como una falta de respeto; faltas de respeto, por otra parte, a las que el Real Valladolid sí nos tiene acostumbrados en los últimos años.

Cuando uno no cumple con su obligación ni se esfuerza en su cometido se está riendo de las personas que confían en sus posibilidades. Hoy me he quedado con las ganas de copiar y reproducir aquí, en 400 caracteres, la manera de hacer un buen arroz, pero después reflexioné y pensé que era mi cometido trabajar por ofrecerles un contenido interesante, o al menos rendir un pequeño homenaje a mis compañeros periodistas tras esa importante Gala.