Real Valladolid

desde la banda

Sostenella y no enmendalla

Esta frase de nuestro castellano antiguo habla de los cabezotas que no cambian de opinión ni aunque los hechos objetivos presenten de forma clara que no se tiene razón. Soy uno de esos cabezotas. Quizá el pasado domingo a las seis de la tarde tenía ganas de bajarme del barco, de ciscarme en todo lo que oliese a blanquivioleta y de mentalizarme para otra temporada en segunda. Y no es que el tiempo lo cure todo, pero puede ayudar. El caso es que a estas alturas estoy deseando que llegue mañana y ver el partido contra el líder, de ganarlo y volver a estar en la pomada.

Cuando tengo esa sensación que tenía el domingo a las seis normalmente cierro el Twitter y ni lo leo. Todo el mundo tiene derecho al pataleo y a estar con un cabreo similar al mío, pero me da rabia ver cómo se busca a los culpables donde no están y cómo se encuentran soluciones donde no las hay. El domingo para muchos las solución es que vaya Suárez. Que venda el club. Lo cual me lleva a una doble reflexión. La primera es ¿a quién? La segunda reflexión tiene que ver con la primera. ¿Sabe la gente cómo han acabado la mayoría de esas operaciones en el fútbol español? Los Piterman (en dos ocasiones), Tinelli, Grinbank, Lin, Mallorca, el jeque del Málaga, el Ciudad de Murcia-Granada 74 y un larguísimo etcétera al que pongo a Alierta en el Zaragoza como punto y seguido, demuestran que los cambios accionariales con salvadores millonarios suelen acabar en fracaso.

Carlos Suárez ha hecho muchas cosas mal y tiene su parte de culpa de que estemos donde estamos. Pero este año ha hecho lo que pedíamos. Se ha creado un proyecto a medio plazo, con un entrenador con carisma y experiencia y poco a poco se va contando con la cantera. No sé por qué un mal momento provoca que nos rindamos tan pronto entregando armas y bagajes.

Si el león del vecino se come a mi perro, la culpa quizá no sea del león, sino mía por dejar al perro suelto. La culpa del mal partido en Huesca no es de Suárez. Ni de Braulio, que es el otro objetivo de las hienas. La culpa está en el verde y en el banco. De la misma forma que la semana pasada criticaba a Paco Herrera por buscar excusas a una temporada irregular, esta semana crítico a los del «hemos ganado» y «han perdido», a los oportunistas. Y lo hago con una ultima reflexión: ¿cuánto dinero aportaríamos los socios si se decidiese darnos una oportunidad de comprar el club?