Real Valladolid

Lejos del área

Llévalo con orgullo y con honor

¡La diversión está segurada!

Las mejores marcas a los mejores precios

Moda piel para hombre y mujer

Hasta 80%

Nueva colección para hombre y mujer

Hasta 90%

Gran variedad en alfombras de diseño

Hasta 80%

Relojes de pulsera de tus marcas favoritas

Las mejores marcas a los mejores precios

Completa tus looks con complementos urbanos a precios increíbles

Hasta 90%

Homewear para hombre y mujer

Hasta 70%

Marca española en moda pre-mamá

Las mejores marcas a los mejores precios

¡Diversión para todas las edades!

Las mejores marcas a los mejores precios

Colección moda técnica para hombre y mujer

Hasta 80%

¡Semillas, macetas, herramientas y mucho más!

Las mejores marcas a los mejores precios

Moda casual para hombre y mujer

Hasta 70%

Deportivas para toda la familia al mejor precio

Las mejores marcas a los mejores precios

Colección en piel de bolsos y zapatos de diseño

Hasta 70%

Selección de botas, botines y zapatos para mujer

Hasta 70%

Calzado de piel para hombre y mujer

Hasta 70%

Relojes de pulsera para hombre y mujer

Hasta 70%

Diseños exclusivos en bolsos de piel

Las mejores marcas a los mejores precios

Joyas y relojes para hombre y mujer

Hasta 70%

Deportivas, botas y zapatos para hombre

Las mejores marcas a los mejores precios

Relojes de pulsera al mejor precio

Hasta 80%

Complementos y juguetes eróticos.¡Mantén viva la pasión!

Hasta 80%

Siempre se ha dicho que la afición del Real Valladolid es poco numerosa, pero fiel. Los hay hasta que tienen tatuado el escudo o que se hacen cientos de kilómetros para acompañar al equipo en sus desplazamientos. Otros, desde la distancia (incluso residiendo fuera de España), siempre se las ingenian para escuchar o ver los partidos de su amado Pucela, recordando seguramente con morriña esos bonitos momentos que pasaron en su añorada ciudad. No faltan tampoco las aficionadas más fieles o más veteranas, desterrando desde hace años tópicos estúpidos respecto al deporte y las mujeres, ni las nuevas generaciones que han aprendido de sus familiares a querer a este club. También tenemos a los que siempre que van de viaje meten en la maleta alguna prenda del Real Valladolid, luciendo colores por todos los rincones del planeta; colores que, por cierto, siempre suelen salir a relucir en el día a día (¿Quién no tiene alguna prenda u objeto violeta?).

Por haber, los hay que han nacido en lugares tan distantes como Escocia o Madrid, pero que sienten al Pucela como suyo. En esta familia blanca y violeta, más numerosa que esos 8.000 a los que se alude casi siempre de manera despectiva, también hay quienes sacrifican su vida personal o laboral para acompañar al equipo, elaborar pancartas o ‘tifos’ de animación y hasta para gestionar foros y webs dedicadas al Real Valladolid. Somos tan grandes que, detrás de este equipo ,incluso hay historias de amor, superación o tragedias relacionadas con nuestros fracasos y gestas (mi cariñoso recuerdo para Antonio Aragoneses).

Nunca está de más alabar la figura del aficionado pucelano, sobre todo los que resistimos pacientes, orgullosos de nuestros colores y a la espera de tiempos mejores, pero la columna de hoy, más que una palmadita en la espalda para los fieles, tiene que ser un tirón de orejas al club. El bien más preciado que tiene una entidad es su público, sus consumidores, quienes pagan abonos, entradas y productos del equipo de sus amores.

Todos ellos, desde el tatuado, al madrileño, pasando por el exiliado en Alemania o la abuela que sigue acudiendo a Zorrilla, no merecemos tantos episodios bochornosos como los que estamos viviendo estos años. Cada vez que ustedes se enfundan o negocian en nombre de la blanca y violeta, representan a una afición y a una ciudad, a la que hay que honrar. Recuerden que este escudo, como decía el himno, se debe llevar siempre con orgullo y con honor.