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El Pucela tira en Sevilla la posibilidad de luchar por el ascenso

  • El Real Valladolid cayó goleado con merecimiento en un encuentro en el que mostró sus carencias, sus debilidades y su falta de consistencia

El Real Valladolid se marchó de Sevilla con un saco de goles, pero no a favor, sino en contra. Seis tantos se llevó el equipo en un partido que fue una pesadilla de cabo a rabo. En veintidós minutos el encuentro estaba decidido para el Sevilla Atlético, que dio una lección magistral de futbol, intensidad y buen juego a un equipo a la deriva. Antes del encuentro había muchas esperanzas depositadas en que los de Paco Herrera dieran por fin el paso al frente que se les exigía y aprovecharan la oportunidad que le brindaba el destino de acercarse a dos puntos a los puestos de 'play-off', pero cada vez que la han tenido cerca ha caido estrepitosamente.

La historia no cambió esta mañana y el Pucela, en vez de salir a por todas dejó que el rival le comiera la tostada. El Sevilla Atlético salió a dominar y en busca olivdar con su buen juego la derrota en Elche. Tanto es asi que en los primeros cinco minutos el Real Valladolid apenas tocó el balón y cuando lo hacía lo perdía a una velocidad pasmosa. Fruto de esa neta superioridad, Eteki inició la pesadilla con un zapatazo desde la frontal que se coló en la meta de Becerra, que terminó desquiciado.

El Pucela había recibido el primer golpe, pero más que reaccionar con rabia se mantuvo parado, pasivo. Caso error. El Sevilla Atlético continúo pisoteando a su rival y en el minuto 11 Marc Gual hacia el 2-0 tras un centro de Carmona. Eso si, con la inestimable ayuda de Becerra. Definitivamente el partido se le ponía muy cuesta al Real Valladolid, pero lo peor es que no parecía que la tónica fuera a variar.

El encuentro no cambio sino que fue endo a peor. Becerra volvio a regalar otro gol al Sevilla Atlético tras un mal saque de puerta, que llegó a Borja Lasso, quien solo tuvo que dar un pase para desarmar a la defensa blanquivioleta y asistir a Marc Gual. El ariete se perfilo y puso el balón en la escuadra. Todavía quedaba la mitad de la primera parte y el encuentro estaba visto para sentencia.

El Sevilla Atlético quería más y el Real Valladolid le dejó hacer lo que quiso. Antes del descanso Marc Gual firmó su triplete particular. Balón a la esplada de la defensa, salida a la desesperada de Becerra y gol. Fácil, rápido y sencillo. Así había jugado el filial sevillista para ganar el encuentro antes del irse a vestuarios.

La primera parte había sido un espectáculo dantesco. Los jugadores del Real Valladolid habían diambulado por el campo y quedaban todavía 45 minutos. De salida Paco Herrera cambió el esquema, dio entrada a Rafa y Míchel y dejó en el vestuario a Jordán y Juan Villar. El técnico extremeño puso defensa de cinco, aunque no sirivió de mucho porque el Sevilla Atlético siguió percutiendo.

De Tomás, el único destacbale del cuadro pucelano, forzó un penalti y recortó diferencias. Algo podría cambiar, por lo menos dar atisbos que no querían tirar más el partido. Error.

El tanto en vez de espolear al Real Valladolid,hizo que el Sevilla Atlético volviera a volcarse sobre la meta de Becerra, que aún tendría que recibir dos goles más. Uno de Ivi tras asistencia de Marc Gual y otro de Carrillo. El 6-1 fue una jugada de un equipo cuyos jugadores se conocen a la perfección pase a la frontal, pared y Carillo tumbó a Becerra con una pisada. Las vergüenzas de Real Valladolid habían quedado destapadas, aunque Raúl de Tomás volvió a marcar y dejó el 6-2 definitivo.

El colegiado no quiso añadir ni un minuto y en cuanto llegó el 90 pitó el final para que el Real Valladolid comenzara a digerir la dolorosa, a la par que merecida, derrota ante el Sevilla Atlético, que pareció ser más el primer equipo que el filial. Semana larga y dura le espera a Paco Herrera y al equipo.