Real Valladolid

Lejos del área

Bendita ilusión

Después de muchísimo tiempo, el sábado esperaba con verdaderas ganas un partido del Real Valladolid. Me desperté con esos nervios de ‘día de partido’ y calculé milimétricamente mi mañana para estar frente al televisor a la una en punto. Sufrí, grité y hasta casi lloré de alegría, pero sobre todo, antes, durante y después del encuentro, volví a ilusionarme con el Pucela.

De haber estado en Valladolid seguro que habría asistido al José Zorrilla y no entiendo que en una ciudad tan grande solo 8.800 personas lo hicieran. La excusa, de nuevo, fue el horario (pero otras veces fueron las comuniones, los Reyes…), pese a que desde la Federación de Peñas se había preparado una jornada festiva con paella, un buen plan familiar para un sábado. Afortunadamente, los de siempre no fallaron y, a través de la tele, me emocioné con los cánticos de ‘¡Pucela, Pucela!’ que se escuchaban de fondo, pero también eché en falta un mayor apoyo de la ciudad al equipo (apenas se vendieron 700 packs de entradas a un precio especial para las próximas tres jornadas). Para que vean la diferencia, este fin de semana en Elche, con el equipo en caída libre, más de 14.500 aficionados estuvieron en el estadio…

Centrándonos en lo deportivo, debemos seguir la filosofía de la que les hablaba en la anterior columna: vencer y vencer para seguir soñando. En Miranda debemos llegar a las tres victorias seguidas, algo que aún no hemos conseguido esta Liga, ante un equipo que se juega la vida. Quizás la vergonzosa derrota ante el filial sevillano provocó un cambio de actitud en muchos; un orgullo, que junto a un De Tomás en racha apoyado por los extremos José y Espinoza, han vuelto a hacer soñar a buena parte de Valladolid. Otros se subirán al carro si el equipo consigue meterse en play-off o asciende finalmente, aunque siempre les quedará la Liga o la Champions de esos equipos que no son de su ciudad.

Quedémonos con lo positivo, pues los que amamos Pucela nos hemos vuelto a ilusionar con el fútbol y el baloncesto de esta ciudad. Nos espera una semana para soñar. Después de tantos sinsabores, disfrutemos y vivamos el presente. Me encantaría estar en Miranda para animar al equipo. Disfruten y canten por mí… Y regresen con otros tres puntos que nos hagan olvidar durante una semana más todas nuestras penas. Bendito deporte que tanto nos quitas y, otras pocas, tanto nos ilusionas.

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