Real Valladolid

desde la grada

El fotógrafo de Roosevelt

En los cursos de ventas y negociación que por trabajo he tenido la ocasión de recibir te cuentan en alguna ocasión la anécdota del fotógrafo de Roosevelt. Ésta la ubicamos históricamente durante la campaña de las elecciones presidenciales en la época de Roosevelt. Su jefe de campaña había mandado imprimir 3 millones de copias de un retrato fotográfico del candidato presidencial. Antes de proceder a distribuirlas por todo el país alguien preguntó si se había solicitado y obtenido el permiso de copyright por parte del fotógrafo.

La contestación fue negativa. Nadie se había ocupado de solicitar ese permiso al fotógrafo. En consecuencia, el jefe de campaña presidencial enfrentaba a una situación bien difícil. La información de su asesor jurídico era que un tribunal podría establecer a favor del fotógrafo un indemnización de un dólar por fotografía en caso de infracción de Copyright, la cantidad de 3 millones de dólares cuyo valor actualizado a fecha de hoy rondarían 60 o 70 millones de dólares, una cifra imposible de asumir. Prosiguiendo con el relato de la anécdota lo que a continuación ocurrió es que el jefe de campaña se puso en contacto con el fotógrafo mediante un telegrama que rezaba así; “Apreciado señor X, estamos haciendo una pre-selección de fotógrafos para designar el fotógrafo oficial de la campaña del candidato Roosevelt. Es una extraordinaria oportunidad para fotógrafos que se quieran dar a conocer en el mercado nacional. ¿Cuánto estaría usted dispuesto a pagar por ser nombrado para ese puesto? A lo que el fotógrafo contestó; «Gracias por la oportunidad. Estoy muy interesado. No obstante no dispongo de muchos recursos. Lo máximo que podría ofrecer serían 1.000 dólares».

Os cuento esto por lo que parece que ha sido un fracaso negociador del club con la ciudad. Dos fracasos en la venta de entradas en los últimos partidos puede parecer que la culpa es del que ha diseñado esa campaña. No. No es cuestión de buscar culpables, pero si se hubiesen abierto las puertas no habría más gente. La ciudad ha dado la espalda al equipo y creo que ni recibiendo dinero la gente va a volver. Soy pesimista de cara al último partido y de cara a la promoción. No echo la culpa a nadie. Las circunstancias son las que son y la gente se ha ido poco a poco por varios motivos, muchos.

Me gustaría que ocurriesen dos cosas. La primera es que la cuidad sepa lo que nos estamos jugando y haga todo lo posible por llenar Zorrilla en los partidos que quedan. La segunda es que el club haga un estudio serio para saber qué necesita la gente para volver a Zorrilla. Y que así nos ofrezcan una oportunidad irresistible para que Zorrilla vuelva a ser lo que casi nunca fue.