Novatos, líderes y expertos

Borja y Moyano, capitanes, creen que el equipo ha vivido un proceso de aprendizaje y maduración que le permite soportar la presión del 'play off'

Borja Fernández y Javi Moyano posan con el brazalete sobre el césped del estadio José Zorrilla./Alberto Mingueza
Borja Fernández y Javi Moyano posan con el brazalete sobre el césped del estadio José Zorrilla. / Alberto Mingueza
Antonio G. Encinas
ANTONIO G. ENCINASValladolid

Lo que quedó atrás se soslaya, se pasa sobre ello con media frase para, inmediatamente, enfocar el tiro en el mañana. En lo que viene. Eso es lo que cuenta. Eso es el ahora. El momento oportuno para llegar con la madurez adecuada con la que un equipo con aspiraciones debe hacerlo. Y el Real Valladolid, aseguran quienes portan el brazalete, la tiene. «El equipo ha vivido un proceso de maduración durante la temporada», admite Javi Moyano, uno de los capitanes. A su lado, Borja Fernández admite que algo ha cambiado. «Hemos estado toda la temporada que sí, que no, pero siempre quedándonos a las puertas. Y en este final de temporada se produjo un relevo en la dirección técnica y, coincidente con eso o no, el equipo ha pegado un cambio», asume.

Algunos aficionados, tras el doble triunfo ante el Sporting, se acordaban en las redes sociales de Luis César Sampedro. El equipo parece no tener tiempo –ni ganas– de enredarse en revanchas. Toda su energía se fija en un punto: el partido de hoy en Los Pajaritos. Incluso el Sporting, pasado reciente y sin embargo lejanísimo, asoma apenas por la conversación.

«A lo largo de la temporada el equipo ha recibido muchos palos, muchas críticas, unas veces merecidas y otras menos, y eso ha hecho que poco a poco cogiera una línea ascendente, fuera mejorando, madurando un poco», explica Moyano, que parece ampliar el contexto temporal del cambio que ha experimentado el Real Valladolid. Como si ese cambio a priori radical y sorprendente tuviera raíces más profundas, ancladas en el seno del vestuario y en la cabeza de los jugadores, auxiliados finalmente por un nuevo técnico que ha acabado por liberarles. «Y cuando hemos visto que hemos sido capaces de dar ese paso adelante, en partidos como el de Lorca, como el de Oviedo, que eran claves fuera de casa, se ha conseguido tocar la tecla para activar todo lo que había dentro, porque las cosas no pasan por casualidad. Cuando un equipo tiene los números que estamos teniendo últimamente es porque realmente eres un equipo competitivo y bueno», apuntala el lateral derecho blanquivioleta.

La madurez. La tenía aquel equipo que también conoció Borja, con Llorente, Víctor, JaviBaraja, García Calvo,Marcos, Alberto, Álvaro Rubio... La tenía también el de Djukic, con Javi Guerra, Óscar, Nauzet, Nafti,Peña,Jofre.

Inéditos en este 'play off'

La tiene Borja. Y también Mata, claro. Y Masip. Y Míchel Herrero. Y parecen adquirirla a todo trapo Toni Villa, Anuar, Calero. Si será suficiente habrá que verlo, porque esto, recuerdan Borja y Moyano en un intento de templar euforias desatadas, es un 'play off'. Mejor dicho. Es el rey de los 'play off'. Ambos capitanes viven por primera vez esta cruel fase de ascenso a Primera División. Moyano jugó otras, de Segunda B a Segunda (Real Jaén y Tenerife) y Borja también, en la India, con esa final liguera, y con el Madrid B, pero entonces con un formato de liguilla. «Veía el 'play off' con mucho respeto, mucho miedo», confiesa Borja Fernández.«Porque en una Liga una jugada puede no decidir la Liga pero en un 'play off' hay momentos puntuales que son claves y eso lo puede aprovechar cualquier equipo, venga con la inercia con la que venimos nosotros o venga con otra. Le sigo teniendo mucho respeto, pero estamos en la final y solo nos quedan dos pasitos». Quizá el momento que define mejor cómo han vivido desde el vestuario este atracón de 'partidos del siglo' por el ascenso lo resuma otra frase suya:«Desde que el árbitro pita el final el día de Osasuna ves todo lo que hay por delante y dices 'a ver qué pasa aquí'».

Imposible saberlo, claro. Aunque tanto el gallego-vallisoletano como el jienense creen que la madurez del Real Valladolid lleva aparejada una cualidad que se ha destapado de manera contundente en los últimos diez partidos: la competitividad.

«Al final es fútbol, el equipo está bien, puede pasar cualquier cosa, pero estamos convencidos de que vamos a competir bien y vamos a tener opciones de poder llevarnos el premio que queremos», dice con prudencia Borja. Y Moyano recuerda con cierta sorna lo ocurrido tras el partido de ida con el Sporting. «El día después del Sporting parecía que se le daba más mérito al gol que había marcado el Sporting que al resultado que habíamos tenido nosotros.Siempre tenemos esa tendencia de resaltar lo negativo, por eso es verdad que la gente puede decir 'bueno, cuidado...' Y es cierto que durante la temporada nosotros hemos dado motivos para que la gente pudiera pensar que no había nada hecho, con remontadas en partidos inesperados, con resultados que parecían totalmente controlados y que se nos han acabado escapando... Pero creo que ahora la sensación es diferente», explica.

Un vestuario comprometido

«No sabemos lo que pasará, pero sí sabemos que el equipo va a competir y va a dar la cara ante cualquier rival. Nosotros no tenemos ninguna duda. Luego esto es fútbol, puede pasar cualquier cosa, pero no tenemos ninguna duda del compromiso y de la gente que hay en el vestuario», insiste.

Un vestuario al que ellos, desde su posición de capitanes, escuchan y atienden.Observan las fortalezas y las debilidades, tratan de apoyar donde se necesite. Moyano confiesa que están interviniendo «poco o nada», pero eso puede incrementarse a medida que se acerque el momento definitivo.Ese en el que brotan las dudas más insospechadas. Borja tiene que estar preparado por fuerza. Y no por una cuestión de edad. Es que se pasó cuatro años a la vera de Alberto Marcos, sin duda uno de los ejemplos más claros de lo que significa ejercer de capitán en un vestuario. «La referencia que tengo es sobre todo de Marcos, porque además me tocó dormir con él cuatro años en la misma habitación y viví muchas cosas que a lo mejor no me correspondían. Pero estaba al lado y todo el mundo iba a la habitación a hablar con él, a pedirle cosas... Y cuando digo todo el mundo no digo solo jugadores, sino también entrenadores, el presidente... Siempre he dado mi punto de vista, fuera capitán o no, y me he limitado a eso, tengo más responsabilidades pero es un grupo muy bueno el que tenemos, así que no hay que hacer demasiadas cosas extras. Hemos tenido más lío estos días con las entradas que con lo de dentro», se reía.

En lo que seguro que tendrán que aplicarse poco es en mentalizar a los demás de lo que está en juego. Al fin y al cabo, llevan ya diez partidos de 'play off'. «Venimos de dos meses de una presión extrema en la que no podíamos fallar. Llevamos afrontando partidos de 'play off' desde las ocho jornadas anteriores, porque no teníamos margen para poder relajarnos.Cuando llega el momento en que lo ves ahí, después de Osasuna, no has conseguido nada, solo poder jugar dos partidos más.Y cuando los pasas, tampoco, porque te quedan otros dos», advierte Moyano. «El jugador, de alguna manera, siente la necesidad de liberar toda esa tensión acumulada y nosotros es donde más nos hemos enfocado, en tratar de que esa tensión no se libere porque nos queda mucho por delante». Tanto como dos finales.

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