Nuevos tiempos

Desde la grada

Valora el autor los recientes nombramientos en la cúpula del Real Valladolid y los compara con lo que pasó el año en que cambió por penúltima vez la propiedad del equipo

CARLOS PÉREZ

Eran otros tiempos. Reinaba en la zona noble de Zorrilla un tal Ignacio Lewin cuyo mérito más conocido era llevar un reloj en cada muñeca, estar más moreno que Jordi Hurtado el día de su primera comunión y haber presentado un programa de fútbol en Canal +. Cuando él llegó se rodeó de gente vinculada a Valladolid y con una gran ascendencia en ciertos ámbitos políticos. Cortés Elvira y Miguel Ángel Rodríguez del PSOE y PP eran la guardia pretoriana del ínclito Lewin. Y junto a los dos políticos llegaron a Valladolid los aires de grandeza y la megalomanía de Lewin. Fichajes de jugadores inasumibles para nuestra economía, cambiar a un novato en el banquillo como Manzano que acababa de hacer una gran temporada por un argentino sin experiencia en Europa y un despilfarro digno de un equipo Champions acabaron con el equipo al borde de la desaparición (como otras muchas veces antes).

Hablo de este pasado no tan lejano porque puede parecer que con la reciente incorporación de dos vicepresidentes o la de García Calvo a determinadas áreas de gestión del club se repiten errores en las oficinas de Zorrilla. Pero no. El discurso es muy distinto. Aquí se habla de crear y no de gastar, de recuperar trabajando lo que se ha perdido en lo social, de mejorar y de fortalecer. De implicar a los jugadores en el crecimiento del club y no sólo a nivel deportivo, sino en el crecimiento social. Me da mucha lastima cuando llevó a uno de mis hijos a entrenar al fútbol y me encuentro a muchos de sus compañeros con camisetas de otros equipos. Ojalá todo este trabajo haga que dentro de seis o siete años los niños vayan por la calle con la blanquivioleta y no con otros colores.

El Real Valladolid es un club de fútbol y como tal debe medirse su eficacia por lo deportivo, pero desde estas páginas tanto mi compañero Jesús Moreno como yo siempre hemos pedido que el club se asome a la ciudad. Ya he dicho en multitud de ocasiones que el modelo de fútbol ha cambiado mucho en los últimos quince años y veo en las acciones de Carlos Suárez y en las palabras de José Moro y José Luis Losada un acertado cambio en el modelo de negocio. Para crecer en lo deportivo es necesario crecer en lo social aunque para mucha gente la ecuación sea al revés y vean que el éxito deportivo sea el que traiga un aumento de la masa social. Decía Keynes que «los periodos largos son una guía engañosa para los temas de actualidad porque a largo plazo estaremos todos muertos». Yo creo que sin un objetivo a medio o largo plazo, estaremos muertos ahora.

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