Ahora o nunca

Ontiveros y Borja durante el encuentro ante el Huesca en el Nuevo José Zorrilla. /R. Gómez
Ontiveros y Borja durante el encuentro ante el Huesca en el Nuevo José Zorrilla. / R. Gómez
JUAN ÁNGEL MÉNDEZ

Ha llegado el momento. Ha terminado el tiempo de reflexión y las excusas. En el armario del Real Valladolid ya no hay hueco para la ropa de paseo, todo son uniformes de guerra, la cruda batalla que le aguarda al otro lado de su zona de confort, si quiere volver a casa con el atuendo impecable y no hecho jirones. El conjunto de Luis César ya no necesita prismáticos para otear la zona noble, se encuentra a un palmo del último escalón, pero debe tener el tino suficiente, y la entereza, para no tropezar y despeñarse pendiente abajo antes de comenzar la pugna.

Las cinco próximas jornadas resultarán determinantes. Es el ahora o nunca del Real Valladolid. Nástic, Sporting, Oviedo, Cádiz y Numancia. Casi nada. Y si sale ileso del embroque, rematará la temporada ante el Zaragoza y el Osasuna. Quién dijo miedo. Es el turno de los hombres por encima de los nombres, el instante en el que el alumno se enfrenta al examen y ya no tiene un segundo para repasar. Por eso, Luis César debe corregir la inestabilidad que todavía encoge a su equipo en determinadas fases de los últimos partidos.

El técnico parece que ha encontrado la tecla para mantener virgen su arco. Calero ha ganado solidez e incluso ha retirado los grilletes a Nacho, quien cumplió con creces en su redebut ante el Reus pese a su forzada inactividad. Ahora, solo falta pulsar el botón para que el cuadro castellano no sufra un tsunami cada vez que el rival se asoma a su área o sus líneas no se descosan con tanta facilidad. Los próximos oponentes no tendrán la pólvora encharcada, como su último adversario, sino que hacen diana con la primera detonación.

Al conjunto blanquivioleta le falta chispa y elasticidad en el dibujo para que sus minutos de brillantez en cada partido no sean pequeños oasis en medio del desierto, pero en este tramo del curso los resultados mandan sobre el espectáculo. La promoción está a un punto y ya no hay espacio para los despistes, ni la especulación. No sirve jugar mejor y perder, tampoco empatar. El vestuario únicamente debe hablar en clave de ambición y buscar la mejora de sus prestaciones ofensivas, Mata al margen, para transmitir miedo a sus rivales. Es el camino para levantar el cinturón ante púgiles de similares cualidades. Para recorrer este sendero, Luis César necesitará que Borja y Luismi esquiven la monotonía en sus combinaciones, que Plano mantenga el tono, que Ontiveros recupere la magia y el resto no desafine. Complicado, pero no imposible.

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