Orgullo de pertenencia

Desde la banda

¿Por qué el Real Valladolid no es capaz de despedir a sus jugadores emblemáticos como lo han hecho el Atlético de Madrid o el Barça? Nos hace falta mucha cultura de club, concluye el autor

La afición jalea a sus jugadores. /RAMÓN GÓMEZ
La afición jalea a sus jugadores. / RAMÓN GÓMEZ
CARLOS PÉREZValladolid

Este fin de semana se han ido Torres e Iniesta, responsables de poner la pica en Viena y Johanesburgo de los mayores éxitos del fútbol español. Coincide que fueron ellos los autores de los solitarios goles de ambas finales, pero es un éxito coral de la mejor generación de futbolistas de la historia. El caso es que ambos dejan sus equipos y el fútbol español y ambos fueron despedidos por sus aficiones. Ambas despedidas fueron televisadas y vi entera la despedida de Fernando Torres. La de Iniesta, como estaba trufada de celebraciones ajenas, no quise verla, pero durante estos días se le han hecho homenajes como el que presentó Évole que demuestran la calidad y la grandeza del personaje.

El domingo me fui a la cama pensando en nuestros mitos y cómo se habían marchado. Me preguntaba por qué nosotros no somos capaces de hacer algo así. ¿Cómo es posible que jugadores como Víctor o Rubio no se pudiesen despedir en el campo de su afición? ¿Por qué el día del homenaje al 18 no estaba el estadio lleno para darle las gracias? ¿Qué necesita hacer un jugador del Real Valladolid para poder marcharse de esa manera?

La semana pasada decía que la ciudad era acogedora y que muchos futbolistas han decidido afincarse aquí después de abandonar el fútbol pese a ser de fuera. Por eso puede parecer contradictorio que diga que somos acogedores y me queje de que no somos capaces de agradecer a los nuestros los servicios prestados. Pero no lo es. Lo que digo es que no creo que tengamos ese orgullo de pertenencia que veo en otras aficiones.

El pasado viernes, cuando hablaba de que ya no tenemos un hombre de club y apelaba al carisma, pareció que achacaba esa falta de carisma a los futbolistas. Como futbolistas, jugadores como los citados Marcos, Víctor, Javi Baraja o Rubio han sido queridos, pero no son al Real Valladolid lo que el Cholo Simeone al Atleti. Y eso no es culpa de ellos.

Que Onésimo no pueda volver al club tras diez partidos como primer entrenador no es culpa de él. Que en otro ámbito, a Lalo García se le diese la espalda cuando las cosas fueron mal en lo deportivo y lo económico en el CB Valladolid tampoco fue culpa suya. Que en el Atleti José Eulogio Gárate sea un ídolo incluso para quienes no habían nacido cuando él jugaba y aquí no conozcamos a ni un solo jugador de esa época no es culpa de los ex jugadores. Se nos llena la boca con la clasificación histórica y no somos capaces de reconocer a nuestros «antepasados». Y es que nos falta mucha cultura de club para que yo en estas líneas pida que un hombre con seis meses de trayectoria tenga que ser el «arreglatodo» del club.

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