LEJOS DEL ÁREA

Otoño y redención

TONY POLA

Lusimi no sabe dirigir ni es Álvaro Rubio, no tenemos laterales que pongan buenos centros, Borja viene a jubilarse a Valladolid, Iban Salvador se pierde en peleas y Mata no tiene gol. Son el estilo de frases pesimistas que, hasta hace pocas semanas, estaban en la boca y pantalla de muchos impacientes aficionados del Pucela. Con la venida del nuevo entrenador han llegado nuevos aires a orillas del Pisuerga y, casi cien jornadas después, la alegría y los puestos de ascenso han retornado, como la inexorable caída de las hojas en un otoño al que ya miramos de cerca.

Este Real Valladolid es otro, de eso no hay duda. La actitud, las ganas e ideas han retornado; sobre todo la profundidad y verticalidad que está demostrando el trío de ataque comandado por Hervías, Iban y Mata. Salvador, cedido el año pasado, es un jugador de esos que desespera ver en el equipo rival, siempre metido en todas las jugadas polémicas. Esas ganas, a veces, le jugarán malas pasadas, pero son en cierta manera el símbolo de que la apatía se ha alejado de Zorrilla. Mata también parece tocado por la varita mágica, goleador antaño perdido en las bandas por el capricho de Herrera. Como ellos, el centro del campo pucelano ha rejuvenecido curiosamente con la llegada del veterano Borja. A su lado, ya sin el plano Leao, Luismi luce más y goza de confianza en el equipo. Como colofón final, una vez más, hay que celebrar que tenemos laterales ofensivos, que ofrecen centros al área y muchas posibilidades. Además las alternativas en el banquillo son aprovechables, con jugadores como el griego Gianniotas, Villalibre o Toni.

Pero como en casi toda historia de evolución, dentro de este proceso en el que parece inmerso el equipo, también hay alguna sombra. Si en ataque estamos de enhorabuena, la defensa todavía quizás tenga todavía que ajustarse, ya que será un pilar básico si el equipo quiere estar entre los favoritos al ascenso. Dentro de la misma, destaca la situación de Moyano, que ha pasado de la titularidad a la grada en favor de un Antoñito más ofensivo.

Debe ser aquello que llaman ‘ley de vida’ lo que hace que, mientras unos buscan su redención y brillen, otros deben esperar en la sombra, con mayor o menor paciencia. En todo caso, el equipo sigue de dulce y ha devuelto la ilusión a muchos jugadores y aficionados que parecían perdidos. Que no es poco.

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