De pececitos y ángeles con pañuelo rosa

Varios niños con leucemia infantil posaron con el once inicial del Real Valladolid en el encuentro ante el Sevilla Atlético; a la derecha, junto a Jaime Mata, Nayara./A. Mingueza
Varios niños con leucemia infantil posaron con el once inicial del Real Valladolid en el encuentro ante el Sevilla Atlético; a la derecha, junto a Jaime Mata, Nayara. / A. Mingueza
TONY POLA

Les confieso que esta semana, por temas laborales, no iba a escribir columna para El Norte de Castilla. El lunes, sin embargo, me desperté con una triste noticia que me ha hecho buscar tiempo de debajo de las piedras. Hace unas semanas, a través del proyecto ‘XIIPucela’, el Real Valladolid lanzaba una campaña para concienciar y recaudar fondos para la investigación de la leucemia infantil. Bajo el lema “el mejor once de la historia”, niños y niñas afectados por esta enfermedad saltaron al José Zorrilla y lograron que más de 13.500 personas pusieran su granito de arena para esa causa. Una de las protagonistas de la campaña era la pequeña Nayara, de tan solo diez años de edad, que posaba junto a jugadores como Masip, ataviada con una sonrisa y un bonito pañuelo rosa en la cabeza.

Ayer, la noticia del fallecimiento de la niña cayó, como un jarro de agua fría, en las redes sociales de todos los seguidores pucelanos. Muchos no la conocíamos personalemente, pero se nos atragantó el desayuno en el día de San José, al conocer el fatal desenlace.

Sirvan estas humildes líneas, escritas entre lágrimas, para rendir homenaje a todos los aficionados del Pucela, especialmente con los que la vida no ha sido del todo justa. Mucho ánimo para los amigos y familiares de Nayara y un abrazo para la gente del club que se está volcando con estas iniciativas sociales; detalles como que el equipo y el Almería saltasen el domingo al césped entre miles de pececitos en recuerdo de Gabriel, otro pequeño al que la suerte no le ha querido sonreír.

La manida frase de que el fútbol es la cosa más importante de los asuntos menos importantes cobra hoy, doloroso día del padre para escribir estas líneas, mayor sentido. No dejemos que el deporte nos haga olvidar que lo importante de la vida es disfrutarla rodeado de tus seres queridos y vivir cada minuto. Ayer, miles de papás pucelanos recibían los besos y regalos de sus hijos. Otros, en muchas partes de España, seguirán luchando por sacar adelante su vida, pese a muchas dificultades. Hoy el fútbol no importa. El Real Valladolid ha ganado una aficionada más que verá desde el cielo a su Pucela; un angelito más que nunca nos tendría que haber dejado tan pronto. Descansa en paz, luchadora. Sigue nadando, allá donde estés, Gabriel.

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