Pobre empate del Real Valladolid de División de Honor ante el Leganés

Imagen del real Valladolid-Leganés disputado esta tarde en los Anexos./Rodrigo Jiménez
Imagen del real Valladolid-Leganés disputado esta tarde en los Anexos. / Rodrigo Jiménez

El viento y la apatía juegan una mala pasada al Real Valladolid, que ya no depende de sí mismo para ser cuarto

JESÚS DOMÍNGUEZValladolid

El Real Valladolid jugó el peor partido de la temporada como local el peor momento posible. Después de tanto perseguir la cuarta plaza, que aún hoy ostenta, cosechó un pobre empate contra el CD Leganés en un partido marcado por el viento.

Presente en todo momento, incordió a todos, no obstante, lo que hace que tampoco sea excusa. Si molestó e impidió que se desplegara un juego vistoso fue también porque los blanquivioletas estuvieron menos intensos que otras veces, poco precisos e incómodos por mor de un rival que ni jugaba ni dejaba jugar.

1 Real Valladolid Juvenil A

Javi; Arnáiz, Óscar, Dani, Nieto; Orea (Raúl, min. 68), David Sanz; Dali, Víctor, Rafa (Álvarez, min. 75); y Adrián Herrera (Santi Franco, min. 83).

1 Leganés

Iker González; Jon, Olmo, Sterman (Ayuso, min. 85), Nacho; Jeray, Prats (Know, min. 42): Iker Muñoz, Fer (Gil, min. 80), Samu (Berisha, min. 66) y Gudino.

Goles:
1-0, min. 85: Álvarez; 1-1, min. 86: Berisha.
Árbitro:
Pablo Javier Hernández Álvarez. Expulsó al local Dali por roja directa (min. 85). Antes a su compañero Tena.
Incidencias:
Partido correspondiente a la jornada 28 del Grupo V de la Liga de División de Honor Juvenil, disputado en los Anexos, ante unas 200 personas.

Los pepineros presionaban arriba obligando a la salida en largo de los locales, siempre rifada por culpa del aire, y cuando el esférico estaba en su campo, evitaban que fluyera como otras veces. Así, apenas unos buenos minutos antes del descanso vislumbraron un mejor Pucela. Fue una ráfaga tan breve que el gol no llegó.

Incluso, de haber llegado lo habría hecho a favor de los madrileños, que a través de Iker Muñoz lo intentaron por el costado derecho. Pese a su mucha voluntad no se movió el marcador; no lo haría hasta tarde, a pesar de que Víctor pudo adelantar a los vallisoletanos con un tiro al larguero al inicio del segundo periodo.

El correr del reloj beneficiaba a los visitantes, que empezaban a dar por bueno el empate al mismo tiempo que el Real Valladolid, antes apático, comenzó a mostrar una mayor ambición. Así, a partir de la hora de juego encontraron una mayor regularidad, aunque sin probar el material de las manoplas del guardameta. Iker Muñoz, en cambio, en otra contra, pudo anotar el cero a uno.

Y entonces David Sanz se sacó un pase genial, vertical y medido hacia la carrera de Álvarez, que solo delante del portero no falló. El resoplido del tanto se cortó cuando nada más sacar de centro el Leganés se fue arriba y, sin oposición, Berisha empató.

Quedaban cinco minutos para volver a marcar, pero esta vez no ganó el puedo a la batalla del quiero. El empate resultó merecido ante los méritos del Leganés y, sobre todo, por los deméritos de un Real Valladolid que ya no depende de sí mismo para ser cuarto.

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