Así ven los profesionales el 'efecto Sergio' sobre el Real Valladolid

Mario Sánchez, Jesús Cuadrado, Luis Miguel Gail y Javier Yepes analizan la mejoría del equipo blanquivioleta

Sergio coloca al equipo en su primer partido como técnico blanquivioleta./Alberto Mingueza
Sergio coloca al equipo en su primer partido como técnico blanquivioleta. / Alberto Mingueza
J. A. Pardal
J. A. PARDALValladolid

Pasado mañana se cumple un mes de la llegada de Sergio al banquillo local del Nuevo José Zorrilla. El entrenador barcelonés, retirado como futbolista hace siete temporadas y con escasa experiencia como preparador profesional, ha logrado relanzar a un equipo que cayó a la undécima posición de la tabla tras perder en Tarragona ante el Nàstic, lo que provocó el despido de Luis César Sampedro, su predecesor en el cargo.

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Ya avisó el técnico catalán de que los trece jugadores que participaron en su primer encuentro al frente del Real Valladolid (que terminó con derrota 0-1 ante el Sporting de Gijón), presentaban datos físicos «mucho mejores» que en los encuentros anteriores. Esos registros no son públicos, pero, de serlo, podrían cuantificar en términos numéricos el efecto positivo del cambio de entrenador.

Lo cierto es que se trata de un fenómeno que aparece en la literatura científica sobre el mundo del fútbol, entre otros en el libro '¿Por qué? Verdades y mitos sobre el rendimiento en el fútbol', del doctor en Educación Física Carlos Lago Peñas.

Sobre estos trabajos reflexiona Mario Sánchez, seleccionador de Castilla y León. «Yo estudio con detalle el fútbol y sus procesos y normalmente las plantillas reaccionan al cambio de entrenador», afirma el técnico. «No es algo demostrado fehacientemente, pero la experiencia dice que lo más habitual es que funcione así». «Ahora el equipo entra en una segunda fase en la que hay que ver dónde está. El efecto de la sustitución en el banquillo puede diluirse. Ojalá que no sea así, que se alargue y el equipo consiga el objetivo». El salmantino alerta de que no siempre estas medidas funcionan, como en el caso de Seedorf que no pudo evitar el descenso del Deportivo de La Coruña.

En el Córdoba, por ejemplo, el efecto de la llegada de Sandoval parece haber remitido. El equipo andaluz ganó cuatro de los primeros cinco partidos con su nuevo técnico pero, tras su primer mes, solo ha conseguido vencer en dos de los últimos siete encuentros.

Desde el prisma del entrenador nacional de fútbol Jesús Cuadrado, el aspecto táctico es fundamental para explicar el respingo que ha pegado el conjunto pucelano en las últimas semanas. «Se ha pasado definitivamente a un 4-4-2, con Míchel de mediocentro, lo que le da más equilibrio al equipo». Para él «Sergio González es consciente de que el sistema va de los jugadores al entrenador y no al revés». «Ha sabido escoger bien a quienes salen al terreno de juego y colocarles mejor en el césped, especialmente en el medio del campo», afirma.

Este último aspecto es clave también para Javier Yepes, actual entrenador del CDRioseco y ex de Real Valladolid o Numancia, que personaliza en Nacho, Toni y Míchel el avance blanquivioleta. «La banda izquierda ha mejorado mucho, aunque considero que Toni Villa debería jugar de mediapunta», asegura, y continúa:«Míchel en el centro del campo tiene pausa y sabe tener el balón, aunque no tiene un gran físico».

Con todo, el entrenador vallisoletano considera que el principal cambio es el propio Sergio. «Cuando llega un técnico nuevo los que no juegan se ponen las pilas para demostrar que pueden hacerlo y los titulares meten el turbo para mantener el puesto». «Es un equipo más decidido, dispuesto y revolucionado que defiende de manera más agresiva», describe. A su entender, en el Real Valladolid, como en otros equipos que sustituyen a su «patrón», «se ha cambiado el conformismo. Jugadores y entrenador se aguantaban, pero sin confiar, porque sabían que el técnico estaba cuestionado y podía salir cuando llegase un mal resultado».

«Lo anímico es lo más importante»

El exjugador de Real Valladolid y Betis, Luis Miguel Gail, incide en que «el estado anímico es el que determina todo». «Cuando las cosas van bien, parece que todo el mundo está mejor físicamente y, cuando van mal, da la sensación de que corren para atrás», reflexiona.

Asegura Gail que, cuando se marcha un entrenador, «los jugadores se liberan mentalmente, porque tienen la sensación de que se va el que tenía la culpa».

No obstante, elude valorar si el equipo ha mejorado tácticamente ya que «para decir eso, habría que preguntar a los jugadores y ver trabajar al entrenador. Lo que ocurre es que al haber buena sintonía parece que todo es favorable».

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