Real Valladolid

El Promesas se hunde Ante el Celta de Albés y Drazic

Corral trata de alcanzar un balón ante un adversario. /OTAZO
Corral trata de alcanzar un balón ante un adversario. / OTAZO

Los de Salvachúa encajaron tres goles en una primera parte en la que los gallegos sentenciaron y demostraron su superioridad

Fernando Bravo
FERNANDO BRAVOValladolid

No era un rival el Celta B que dirige el que fuera entrenador del Promesas en la temporada pasada, Rubén Albés, ante el que reivindicarse para acabar con el espantoso comienzo de la temporada. Y no lo era porque los gallegos demostraron en los Anexos que son un equipo superior, candidatos firmes al ascenso, ante un filial blanquivioleta en el que hay individualidades con calidad pero que no es equipo. El Celta B de Drazic, exjugador del Real Valladolid; de Rai, exjugador del Promesas, y de Albés, exentrenador del filial pucelano, demostró su superioridad, y sentenció el encuentro en una primera parte en la que Drazic abrió el marcador con una genialidad cruzada desde la derecha que fue a parar a la escuadra opuesta por encima de Tanis

0 Real Valladolid B

Tanis, Raúl Navarro, Velásquez (Cobo, m. 46), Porto, Corral, Carrascal, Mari (Dani Vega, m. 46), Mayoral (Miguel, m. 67), Javi Pérez, Samanes y Luis Suárez.

3 RC Celta de Vigo B

Sotres, Kevin, Alende (Juan Ros, m. 67), Costa, Rai, Pampín, Juan Hernández, Solís, Víctor Pastrana, Drazic (Aarón, m. 73)y Agus (Dennis, m. 79).

goles
0-1, minuto 25: Drazic; 0-2, minuto 29: Juan Hernández; 0-3, minuto 39: Agus.
árbitro
García Gómez (C.T. Extremeño), auxiliado en las bandas por Sánchez Fernández y Miranda Bolaños. Amonestó a los locales Velásquez, Porto Javi Pérez y Samanes, y al visitante Juan Hernández.

Samanes y Luis Suárez habían amagado antes con cambiar el rumbo del Promesas, pero fue un espejismo. Tras el primer cuarto de hora en el que los gallegos comprobaron la fragilidad del Valladolid B, Velasquez provocó una falta al borde del área en una internada que había abortado Tanis. La falta, desde la misma línea del área, rebotó en la barrera. Pero el peligro seguía latente y fue Drazic quien recibió por la derecha un balón que cruzó por alto lejos del alcance de Tanis para inaugurar el marcador.

La defensa pucelana seguía siendo un caos. El centro del campo, un despropósito, y la delantera, hombres solitarios que se quedaban a medio camino o corrían sin propósito aparente. No transcurrieron cinco minutos desde el primer gol, cuando Juan Hernández supero sin aparente dificultad a su marcador y cruzó un disparo desde la izquierda para marcar el segundo gol. Diez minutos después de impotencia local y facilidades para los gallegos, Agus solo, desde la izquierda, volvio a marcar. En realidad el 11 del Celta no estaba solo: estaba rodeado de compañeros,cualquiera de los cuales pudo haber marcado el tercero porque la defensa local, rota y desorientada, no andaba por la zona.

No hay equipo

Salvachúa tiene jugadores, pero no tiene equipo. Al concluir, reconocía que hay mucho trabajo que hacer todavía y que algunos jugadores, además de a una categoría nueva, tienen que adaptarse a un fútbol nuevo, en clara referencia a los refuerzos extranjeros que han llegado este año. No menos significativa fue la bronca de Tanis a sus compañeros, con la que finalizó la primera parte: les pedía el portero que se dieran prisa en volver a defender.

En la segunda parte Salvachúa cambió jugadores y demarcaciones. Cobo, fresco y rápido, alternó las labores defensivas en el lateral izquierdo con incursiones en las que su velocidad le dio algunas ventajas, aunque, al final, improductivas. Raúl Navarro hizo de central con irregular fortuna u Corral se colocó a la derecha.

Adelante, Mayoral volvió a dar un susto por una posible lesión y fue cambiado por Miguel. Samanes intentó sin éxito exprimir sus cualidades, también con rifirrafes innecesarios y reproches al árbitro que le costaron una amarilla. Luis Suárez corrió como si fuera el último día peor apenas le llegaron balones y Dani Vega desbordó, supero a sus marcadores, luchó pero sin ninguna productividad. Tanis, por su parte le sacó un balón increíble por alto a Aarón, un juvenil que entró en la segunda parte y pudo haber marcado el cuarto.

El Promesas se hunde en el último puesto de la tabla con la cuarta derrota consecutiva en la quinta jornada y, demuestra como dice su entrenador que sus jugadores siguen formándose pero siguen sin saber competir.

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