PRUDENCIA Y RECELO

Desde la distancia, el análisis de lo ocurrido el sábado llega a las mismas conclusiones: el error estuvo en la alienación inicial

TONY POLA

En un ejercicio de salud mental, este verano he desconectado de ciertas personas, sobre todo de las que solo se dedican a criticar cada paso que da nuestro querido Real Valladolid. Por supuesto que me he mantenido informado de cada fichaje y novedad respecto al Pucela, pero todo de una manera más comedida y prudente. En lo personal, el verano me ha servido para ‘descansar’ algo del equipo, después de otra temporada decepcionante. Y es que no resulta fácil ilusionarse ante un nuevo curso si continuamos con los vicios de antaño: agazapados y obsesionados ante cada movimiento del Pucela. Habrá quien pueda, y lo respeto, pero tras otro mal año me resulta agotador el baile de cada verano: fichajes desconocidos, rumores insólitos, críticas y temores, partidos insulsos, una supuesta apuesta por la cantera… Son temas y debates, muchas veces estériles, que cada día me cansan más.

A día de hoy, con la temporada empezada, sigo sin poner cara a varios de nuestros nuevos nombres, pero algunos pintan bien, a falta de un delantero goleador (al cierre de esta columna habíamos fichado a un tal Villalibre). Tras una pretemporada ilusionante en cuanto a resultados (no olvidemos que son pruebas, pero llegamos a tutear al Besiktas y al Athletic), había ganas de ver a ciertos nuevos hombres sobre el césped de Zorrilla, como Hervías. Lo mínimo que podía pedirse era que el equipo saliese con ganas de agradar… Y empezó cometiendo los mismos errores.

Gran parte de la culpa la ha tenido nuestro nuevo entrenador, por no confiar en los nombres que sí habían respondido en los amistosos. Así, el Pucela 2017-2018 volvió a batirse el cobre con una alineación en la que a buena parte de la afición le sorprendió la presencia de gente como Moyano, Salvador o Borja.

El resultado: un Real Valladolid arrollado en la primera mitad que sí respondió, ya con dos tantos en contra y dos cambios. De nuevo el Pucela tuvo dos caras y no terminó de contentar a su público, que vio como las ilusiones forjadas en pretemporada se diluyeron en 90 minutos.

Al finalizar el partido regresaron los tambores de guerra, también a las redes sociales. Habrá que dar margen al equipo y seguir con prudencia ciertas opiniones y comentarios. Nuevo voto de confianza ante otro proyecto, pero con las lógicas reservas y recelo hacia quien tantas veces nos ha fallado. ¡Suerte y trabajo, Pucela!

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