Real Valladolid

El Pucela busca confirmar su superioridad en el Molinón para jugarse el ascenso ante el Numancia

Juan Rodríguez intenta detener a Plano en falta, durante el partido en Zorrilla. /G. VILLAMAL
Juan Rodríguez intenta detener a Plano en falta, durante el partido en Zorrilla. / G. VILLAMAL

La vuelta de Míchel es la única novedad con respecto a la ida, mientras que el Sporting incorpora a Álex Pérez y a Nano Mesa para el banquillo

Fernando Bravo
FERNANDO BRAVOValladolid

El mayor mérito del Real Valladolid el pasado jueves en Zorrilla, ante casi 24.000 aficionados, no fue ganar por 3-1 al Sporting en la ida de la primera eliminatoria de 'play-off'. Su principal mérito fue demostrar su superioridad; ratificar el cambio de un equipo que no solo es ofensivamente temible, incluso si Mata no marca, y que sabe defender las ventajas, algo impensable en la primera vuelta de la Liga regular. Por eso ayer el entrenador afirmó que, a pesar de que El Molinón será una olla a a presión, el Pucela desembarcará en el estadio del Sporting con la intención de ganar, sin especular, y sin cambiar demasiadas cosas, algo que sería lanzar un mensaje de inseguridad.

Algo bien diferente al planteamiento del entrenador vallisoletano del Sporting, Rubén Baraja, que ha introducido numerosas modificaciones en varios aspectos organizativos del equipo para recibir al Real Valladolid.

Para empezar, ha convocado a todos los jugadores disponibles, excepto a Guitián, sobre el que pesa la 'cláusula del miedo' [tendría que pagar una cantidad importante para jugar contra el Real Valladolid, su anterior equipo]. Baraja concentrará a la plantilla en un hotel cercano al Molinón desde por la mañana, algo nada usual (bien es cierto que el Sporting B se juega la promoción contra el Elche en Mareo por la mañana, donde se espera un gran ambiente futbolístico.

Baraja tendrá también la oportunidad de recuperar al central expucelano Álex Pérez en el centro de la defensa, una vez cumplido el partido de sanción. El Sporting también recupera a Nano Mesa, un delantero que previsiblemente iniciará el parido en el banquillo pero que es más explosivo que Carlos Castro, otro eventual repuesto de Santos, inédito el jueves en Zorrilla.

Vuelve Míchel

El Pucela, a la vista de sus últimos resultados, no tiene intención de hacer cambios en el partido de vuelta. El retorno de Míchel al once, tras cumplir el jueves su partido de sanción, puede ser la única novedad del encuentro de hoy en El Molinón. El canterano Anuar será el sacrificado. Ni la concentración de partidos (tres en nueve días) va a alterar sustancialmente la composición del once, ni siquiera del banquillo, según dejó entrever ayer Sergio González que, con excepción de las bajas obligadas de los lesionados Deivid, Cotán y Luismi, ha citado a los 21 jugadores disponibles: a Gijón viajaron ayer Masip, Becerra, Moyano, Antoñito, Kiko Olivas, Rotpuller, Calero, Borja Herrera, Nacho, Anuar, Borja, Míchel, Mayoral, Hervías, Gianniotas, Ontiveros, Toni, Óscar Plano, Chris Ramos, Toni Martínez y Mata. Como ocurrió en el último encuentro, Sergio González descartará a tres jugadores una hora antes.

El entrenador del Pucela, optimista y seguro de sus jugadores, tiene la intención de demostrar en Gijón la superioridad que demostró su equipo el jueves en Zorrilla, mientras que Rubén Baraja sigue confiando en que el gol de Jony no es más que el inicio de una remontada que se sustanciaría con el apoyo de la afición gijonesa en El Molinón.

El estadio de Gijón podría registrar una entrada superior a las 25.000 aficionados, de los que apenas 500 serán pucelanos, que agotaron las entradas enviadas por el Sporting y que viajarán a Gijón en autobuses que pagará el club pucelano.

El Real Valladolid que defiende hoy el resultado obtenido el jueves en Zorrilla (3-1) tiene poco que ver con el equipo agresivo pero frágil en Defensa de los dos primeros tercios de la Liga. De hecho, con Sergio González ha ganado tres de los últimos 4 partidos disputados a domicilio (1-2, al Oviedo; 0-1, al Numancia, y 1-5, al Lorca). Unicamente cayó ante el Zaragoza (3-2), en su última salida en Liga, en un partido en el que, según el entrenador del Pucela, el equipo empezó a ganar el puesto para el 'play-off' tras la piña de jugadores que se formó al finalizar un encuentro en el que volvió a reivindicar su calidad, a pesar de la derrota. Hoy, de nuevo, el Pucela busca en Gijón demostrar su superioridad.

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