Real Valladolid

El Pucela se hace fuerte y derriba el muro de Numancia

Hervías remata de cabeza/J. García
Hervías remata de cabeza / J. García

Un gol en jugada de estrategia mantiene al Valladolid en la pelea por entrar en el 'play-off'

Eloy de la Pisa
ELOY DE LA PISA

Sin brillantez, sin alegrías, con seriedad y rigor. Sin suficiencia pero con trabajo incansable. Así derribó este sábado el Valladolid el fortín del Numancia en Los Pajaritos, se hizo con tres puntos de oro y demostró que la mejoría mostrada ante Oviedo y Cádiz no fue flor de un día. Desde la llegada de Sergio el equipo juega más ordenado, más convencido de sí mismo y con la seguridad de que si marca un gol, será difícil empatarle. El accidente de la semana pasada ante el Cádiz no se vio por ningún lado en los minutos finales en Soria, donde el el equipo sí dio la impresión de saber lo que tenía que hacer en cada momento.

0 Numancia

Aitor Fernández, Carlos, Saúl, Elgezabal, Medina, Pere Milla Nacho, min. 74), Pablo Valcarce (Higinio, min. 80), Íñigo Pérez, Diamanká, Marc Mateu y Guillermo (Manu del Moral, min. 62)

1 Real Valladolid

Masip; Moyano, Olivas, Calero, Nacho; Borja, Míchel; Óscar Plano (Antoñito, min.90), Toni Villa (Gianniotas, min. 66), Hervías (Anuar, min. 82)y Mata

Goles:
0.1, min. 77: centro de Míchel, la defensa se come la irrupción de Borja y el centrocampista la toca lo justo para batir a Aitor
Árbitro:
El castellano-manchego Isidro Díaz de Mera.. Amonestó a Elgezabal, Plano, Calero, Míchel

El Valladolid entró mal en el partido, como temerosos. Mucho pelotazo, mucho nervio, mucha imprecisión. Sergio había planteado, como es habitual, un equipo para tener el balón. Pero no lo tenía. Afortunadamente, los sorianos fueron cediendo en su empuje y los blanquivioletas, apoyados en la seguridad de Olivas y la creación de Míchel, fueron poco a poco controlando el juego. Pero el Numancia está donde está por algo, y los de Soria son igual de eficaces defendienco con o sin balón, y maniataban sin mayores problemas a los rivales. Mata era una isla, solo Nacho daba profundidad por una banda y Toni Villa se perdía arrancando desde la izquierda.

Visto que el juego no fluía y que el gol estaba tan lejos como antes de empezar el partido, Sergio intentó mover el árbol colocando a Toni en el centro. Por el carril del 10 el murciano empezó a ser más eficaz y, sobre todo, un desahogo para Míchel. Una lucecita en la noche, empero, porque el Numancia era una roca en el centro del campo y sus centrales se comían a Mata. Todo ello vino a dar en una primera mitad anodina y poco emocionante, un poco acorde con el ansia pucelana por marcar ante la tranquilidad soriana, al que el empate le valía de sobra.

Pero, curiosamente, esa especie de conformismo fue lo que mató a los sorianos. El Valladolid inició el acto final de la misma manera que había jugado la mitad de la primera parte. El Numancia, en cambio, se dedicó a contemporizar el juego. La ambición, la fe del partido de ida no se veía en los rojillos, que pese a que sufrían algo más atrás, no terminaban de ver las orejas al lobo. Pero el lobo hizo acto de presencia. La estrategia, que tanto le ha funcionado a Arrasate, mató a los locales. Borja entró desde atrás a un balón milimértico de Míchel y, solito, puso el pie lo suficientemente bien como para superar a Aitor Fernández. Fue el primer remate entre los tres palos. Y fue gol. Eficacia.

A partir de ahí, oh milagro, el Pucela se dedicó a evitar que se jugara. Solo Higinio fue capaz de crear peligro, pero entre Calero y Masip lo conjuraron.

Ahora toca el Albacete. Y no se puede fallar. Una victoria tan imprescindible como la de Soria debe ser la del próximo sábado. Y luego, a creerse que el Pucela, de nuevo, está en la pelea.

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