Real Valladolid

El Pucela saca un empate ante el Rayo y recupera sensaciones

Calero remata rodeado de rivales/G. Villamil
Calero remata rodeado de rivales / G. Villamil

Mata y De Tomás anotaron de penaltis inexistentes un partido con muchas imprecisiones y en el que los blanquivioletas no supieron hacer valer el jugar con uno más

Eloy de la Pisa
ELOY DE LA PISA

Luis César Sampedro podrá poner en su currículum que dejó el banquillo del Valladolid después de empatar ante el segundo de la Liga. Y no mentirá, aunque tampoco sea toda la verdad. El gallego se va a ir de Valladolid dejando al equipo décimo, haciendo la goma de forma permanente con los puestos nobles y sin haber terminado de definir el juego del equipo en la zona de atrás. Este domingo, es cierto, el equipo empató y dio algo más de sensación de seguridad defensiva. Pero es que el nivel era tan paupérrimo que a poco que se hiciera parecería otra cosa. Lástima que Díz de Mera quisiera compensar el penalti que pitó a favor de los locales y dejara el encuentro en tablas.

1 Real Valladolid

Masip, Moyano, Kiko Olivas, Calero, Borja Herrera, Borja, Anuar (Míchel, min. 81), Hervías (Gianniotas, min. 63), Ontiveros (Toni Villa, min. 76), Óscar Plano y Mata

1 Rayo Vallecano

Alberto, Baiano, Dorado, Velázquez, Álex Moreno, Unai López (Elustondo, min. 80), Santi Comesaña, Fran Beltrán, Trejo (Amaya, min 71), Adrián Embarba y Raúl de Tomá

Goles
1-0, min. 47: Mata, de penalti dudoso cometido sobre Plano. 1-1, min. 55: De Tomás, de penalti inexistente
Árbitro
Díaz de Mera, del colegio castellano.manchego. Desastroso. Labor impropia de un partido profesional Amonestó a Anuar, Borja Herrera, Moyano, Velázquez, en dos ocasiones por lo que l expulsó en el minto 70), Mata, Calero, Baiano

Salió el Valladolid con miedo. O prudencia. Borja Herrera, en la izquierda, no se permitía alegrías ante lo que tenía enfrente, y en el otro lado Moyano intentaba cerrar espacios a Alex Moreno. Pero era evidente que el Valladolid le tenía mucho respeto al Rayo. Borja y Anuar muy juntos no estaban en exceso pendientes de la creación, que se fiaba más a los balones largos para que Mata, Ontiveros y Plano se asociaran, porque Hervías estaba muy pendiente de ayudar a su compañero de zona.

Y todo ello con un Luis César más calmado, aparentemente. El gallego, en el que quizá haya sido su último encuentro como técnico del Real Valladolid, dirigía con menos vehemencia, como con el freno puesto.

El resultado de tantas prevenciones fue un juego poco fluido de los locales, que aparentaban tener verdadero pavor a una pérdida de balón, Pavor justificado, porque en las dos veces que los de Vallecas hilaron un contragolpe con fundamento acabaron rozando el gol. Y las dos veces De Tomás. El canterano de Valdebebas se estrelló en Masip la primera vez y con su propia duda en la segunda. Pese a ello, la presión alta de los blanquivioletas les permitió recuperar algún balón en zona peligrosa para el rival. No se aprovecharon, pero parecía existir una vía a explorar en esa faceta del juego. En la segunda mitad sí le sacaron rédito a esa opción los de Luis César.

Con todo, a los de Madrid se les veía más enteros, más confiados, menos asaltados por las dudas. El pitido que enviaba a los protagonistas al descanso. Pero la continuación se encargó de romper esa sensación.

Como viene siendo habitual, tras una parte mediocre, el Pucela mostró su cara más amable. Y en la segunda mitad se hizo con el balón. Ontiveros, Mata y Plano, soberbio y espectacular todo el partido, se asociaron mejor porque Anuar y Borja se fueron algo más hacia arriba. Consecuencia de ello fue la caída del 23 blanquivioleta, Díaz de Mera quiso señalar como penalti. No lo pareció. Lástima que minutos después entendiera que una jugada en la que hubo nada -como mucho una patada de De Tomás a Borja-, fuera penalti. No tenía la conciencia tranquila el manchego, no.

Pero daba igual. El de negro no era el problema, porque poco después expulsaba con justica a Velázquez, que ni protestó la roja. Con algo más de 15 minutos por delante había opciones de llevarse los tres puntos. Y el Pucela lo intentó, pero el Rayo es un equipo que defiende tan bien como atacan los pucelanos, y capearon con soltura el temporal.

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