El Pucela sufre para ganar a un diezmado Huesca

Jaime Mata celebra el primero de sus dos goles ante el Huesca./Ramón Gómez
Jaime Mata celebra el primero de sus dos goles ante el Huesca. / Ramón Gómez

Los oscenses empataron tras el descanso el 2-0 de la primera mitad, y Óscar Plano resolvió a cinco minutos del final

Miguel Ángel Pindado
MIGUEL ÁNGEL PINDADOValladolid

El Real Valladolid derrotó al líder Huesca con muchísimos más apuros de los que debiera, ya que después de concluir una buena primera parte con un 2-0 a su favor y con un hombre más por expulsión de Chimy Ávila, se creyó con la victoria en sus manos y cayó en todos los vicios que ha tenido el equipo en esta temporada. El Huesca se adueñó del partido pese a estar en inferioridad y primero Luso tras un rebote, y después Melero, de penalti idiota, empataron el encuentro. El Pucela se lanzó a la desesperada en busca del triunfo y Óscar Plano, en una de las escasísimas ocasiones de la segunda mitad, anotó el tanto del triunfo, a cinco minutos del final.

3 Real Valladolid

Masip, Antoñito, Kiko Olivas, Calero, Moyano, Borja (Toni, min. 66), Luismi, Hervías, Ontiveros (Anuar, min. 60), Gianniotas (Óscar Plano, min. 60) y Mata.

2 SD Huesca

Remiro, González, Pulido, Jair, Brezancic (Rulo, min. 70), Luso (Camacho,m in. 71), Melero, Gallart, Moi Gómez, Ferreiro (Sastre, min. 79) y Chimy Ávila.

Goles
1-0. Min. 6: Mata. 2-0. Min. 37: Mata. 2-1. Min. 61: Luso. 2-2. Min. 73: Melero, de penalti. 3-2. Min. 85: Óscar Plano.
Árbitro
Valentín Pizarro (Madrileño). Amonestó a Pulido y Brezancic y mostró roja directa a Chimy Ávila (min. 43) por agresión a Calero y a Borja
Otros datos
José Zorrilla. 11.700 espectadores

Comenzó el encuentro con un Real Valladolid consciente de que el balón tenía que ser suyo para dominar al líder Huesca y en los primeros quince minutos fue un monólogo blanquivioleta. Hasta tal punto que en una de esas acciones en las que el Pucela sacó el balón desde atrás, llegó a la zona izquierda del ataque, Ontiveros cambió el juego hacía Hervías, que sirvió sobre la internada de Antoñito y el lateral, con un autopase se metió dentro del área y dio el pase de la muerte para que Mata llevase el balón a la red. Era el primer aviso y Mata no falló. El gol tampoco despertó al Huesca, que aún estuvo otros diez minutos flotando en Zorrilla, mientras el Pucela, llegaba con mucha facilidad al área oscense. Pero poco a poco, los de Rubi subieron sus líneas y comenzaron a presionar la salida del balón y el partido comenzó a cambiar.

La ausencia de Luismi a la hora de querer sacar el balón, ya que el centrocampista parecía no querer saber nada del esférico cuando los centrales y Borja intentaban jugar desde atrás, provocó que el Pucela se dedicase a dar esos pases largos que no sirven nada más que para el rival inicie su ataque. Y ahí el Huesca comenzo a crecerse y a llegar al área de Masip. Un disparo de Alexander dio el primer aviso, pero también Gallart o Melero probaron suerte sin hallar las redes blanquivioletas. El Huesca se crecía por momentos y el Pucela se limitaba a intentar sujetar a su rival. Melero campaba a sus anchas y se hacía dominador del partido.

Pero cuando mayor era la presión del Huesca, con varios remates seguidos, llegó la jugada del segundo tanto. Olivas, sin nadie que le apoyase a la hora de sacar el balón se vio obligado a avanzar y lanzar un pase espectacular que se tragó Jair y que Mata aprovechó pare encarar a Remiro y batirle con maestría por el palo largo. Era el 2-0 que dejaba muy tocados a los de Rubi hasta tal punto que Chimy Ávila, que había tenido un encontronazo con Kiko Olivas, lo pagó con Calero, al que dio un cabezazo. El asistente se percató de ello y el delantero oscense tuvo que abandonar el terreno de juego en el minuto 43, dejando a su equipo con tan solo diez hombres y 45 minutos por disputarse.

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Lo que parecían 45 minutos tranquilos se convirtieron en un auténtico sufrimiento. El Pucela saltó al césped con el partido ganado y acumuló todo los vicios que le mantienen en la zona media de la tabla. Sin mordiente, sin ideas, con un Luismi que iba y venía sin pena ni gloria, sin saber si atacar o defender, si controlar el balón o dar pelotazos, los de Sampedro denigraron el fútbol y quedaron a merced de un Huesca en inferioridad pero con las ideas muy claras. Las ocasiones comenzaron a merodear la portería de un Masip hasta entonces casi inédito y tanto fue el cántaro a la fuente que al final un rebote sobre Calero tras un disparo de Luso supuso el 2-1. Y el miedo en el cuerpo. Luis César actuó con rapidez y cambio a un extenuado Ontiveros ya Giannottas por Anuar y Plano, para tener más presencia física en el centro del campo. Pero el equipo no estaba por la labor. Ni presionaba, ni sabía a quien marcar ni había nadie capaz de coger la manija y la dirección del juego. Y así llegó el segundo en el enésimo acercamiento de un Huesca que parecía que jugaba con quince. Y Kiko Olivas cometió un penalti estúpido que costó el empate a falta de veinte minutos.

El Pucela se rehízo levemente, pero demostró todas las carencias que ha demostrado a lo largo de la temproada, Precipitación, centros a ningún sitio, mala colocación y falta de intensidad. Y a pesar de ello, en una centro que aparentemente no llevaba peligro, Mata paró con el pecho y envió un globo a Plano que, de volea batió a Remiro. Era el 3-2 a falta de cinco minutos.

Y con todo, aún dispuso el Huesca de un par de ocasiones para haber vuelto a empatar.

Al final, triunfo local, que eleva al Pucela en la clasificación, le engancha al tren del 'play-off' y sobre todo, con 42 puntos, amarra por ahora la permanencia en Segunda.

El próximo domingo, a las 12, en Córdoba, será otra historia.

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