Real Valladolid

El Pucela suma un punto ante el Lugo por fe, intensidad y calidad

Mata se apresta a disparar entre los defensores del Lugo /R. Gómez
Mata se apresta a disparar entre los defensores del Lugo / R. Gómez

Pese a ponerse 0-2, los de Luis César solo pudieron ser frenados por un inconmensurable Juan Carlos, al que hubo que marcarle los goles de penalti

Eloy de la Pisa
ELOY DE LA PISAValladolid

La historia del empate del Valladolid ante el Lugo se escribe a partir del principio futbolístico de que si el mejor de tu equipo es el portero, no ganas. Y el Lugo fue un rival con oficio y hechuras, pero en el que el mejor de los suyos fue Juan Carlos. Y a eso se redujo casi todo. Visto de otro modo, si quieren, el Lugo necesitó dos ocasiones para hacer dos goles. El Valladolid siempre se encontró con el guardameta, al que solo pudo superar desde el punto de penalti. El resultado, por tanto, debió ser otro, pero toda la eficacia de los lucenses le faltó al Pucela. Total, que la tradición se mantiene: El Lugo nunca pierde en Zorrilla, pero tampoco gana.

2 Real Valladolid

Masip, Antoñito, Kiko Olivas, Deivid, Ángel, Borja (Míchel, min. 46), Anuar (Villalibre, min. 76), Toni, Salvador, Óscar Plano (Gianniotas, min 70)y Mata

2 Lugo

Juan Carlos, Campadabal (Luis Muñoz, min. 61), Bernardo, Miquel, Luis Ruiz, Seone, Azeez, Fede Vico (Albarracín, min. 67), Herrera, Campillo, Fydriszewski (Malagón, min. 72)

Goles
0-1, min. 10. Herrera, solo dentro del área pequeña. 0-2, min 30: Fydriszewski, de penalti. 1-2, min. 60: Míchel, de penalti. 2-2, min 85: Mata, de penalti
Árbitro
El manchego Dámaso Arcediano Monescillo. Amonestó a Azeez (min. 12), Campillo (min. 33), Anuar (min. 53), Fydriszewski (min. 63), Gianniotas (min. 80), Luis Muñoz (min. 86) , Juan Carlos (min. 85) , Míchel (min. 85) roja a Bernandro en el minuto 70 y al técnico del Lugo, Francisco

La excepcional actuación de Juan Carlos no tapa, empero, la extraordinaria de Toni Villa. El canterano coajó un partido más propio de Primera que de Segunda División. Fuera por donde fuera, el murciano encontró siempre el recurso, el gesto técnico y la decisión adecuada par aconvertirse en un enigma irresoluble para los gallegos. Suyaos fueron los mejores pases, los orígienes de prácticamente todos los remates. E incluso él mismo, después de un prodigio de caño dentro del área, se topó con Juan Carlos.

Fueron los dos nombre propios, sin duda, del encuentro. Por sus actuaciones se explica el porqué el Valladolid consumió cientos de ocasiones para intentar remontar el 0-2 de los lucenses al descanso. Los de Galicia no demostraron sus supuesta fortaleza atrás, al menos entendida como solidez para evitar ocasiones del rival. El Valladolid les hizo muchas, innumerables, y de todos los coleres y maneras. Pero Juan Carlos era infranqueable.

Salvo desde los once metros, claro. Ahí fue la única posición en la que el Valladolid logró superar la barrera. Arcediano Monescillo es un árbitro peculiar, irregular. Lo mismo deja jugar que lo pita todo. Depende del día. Y en el partido salió la versión pitadora. Por eso señaló un penalti, el tercero, que habitualmente no se pita: un empujón a un atacante en un balón lanzado desde la esquina. Dudodo para muchos, para los de Lugo inexistente, seguro, pero que lo fue aunque rara vez se pite. De los otros dos señalados, nada que objetar por lo evidentes que fueron.

De esas tres penas máximas y de la intensidad del Valladolid en ataque sale el guion apasionante del encuentro. Un partido en el que Luis César dio toda la bola del mundo a los tres canteranos: Ángel, Toni y Anuar, que le respondieron con creces. Además de lo comentado del murciano, Ángel se hartó de subir y bajar, forzó un penalti, le anularon un gol legal y se metió varias veces en fuera de juego. Nacho lo tiene difícil con él en estos momentos.

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