Real Valladolid

El Pucela suma un punto que sabe a muy poco

Toni Martínez intenta superar en carrera a Servando. /
Toni Martínez intenta superar en carrera a Servando.

Una gran jugada de Nacho y Toni adelantó a los locales y Servando empató en el descuento

Eloy de la Pisa
ELOY DE LA PISA

La Segunda División puede que no sea la competición con más calidad de Europa, pero que es emocionante y que te reclama máxima atención hasta el pitido final, sin duda. Y eso es lo que vivió en sus carnes este sábado el Pucela. El equipo de Sergio compitió magníficamente bien, mostró recursos en todas las zonas del campo y no se equivocó... salvo una vez. Y encajó el gol de la manera más dolorosa y en el minuto más cruel. Eso es el fútbol. Un error en la marca y volaron dos puntos. Con todo, la fuerza, las sensaciones, el espíritu que dejó el equipo hacen pensar que el mazazo puede ser digerido sin contratiempos y que en Soria se podrán sumar tres puntos.

1 Real Valladolid

Masip, Antoñito, Kiko Olivas, Calero, Nacho, Luismi (Borja, min. 45), Míchel, Hervías, Toni (Anuar, min. 82), Óscar Plano y Toni Martínez (Chris Ramos, min. 65)

1 Cádiz

Cifuentes, Servando, Garrido (Dani Romera, min. 64), Salvi Sánchez, Barral (Alberto Perea, min. 64), Rober Correa, B. Oliván, M. Mauro , Álex, Carrillo, Abdullah (Eugeni Valderrama, min. 80).

Goles
1-0, min. 57: Toni Martínez culmina con calma una gran jugada entre Míchel, Toni y Nacho. 1-1: min. 93: Servando, de cabeza
Árbitro
Ocón Arráiz, del Colegio de La Rioja. Amonestó a Luismi, Brian Oliván, Garrido, Míchel, Plano
Campo
13.375 espectadores en Zorrilla. Tarde agradable y césped en muy buen estado

Plantó cara el Pucela al Cádiz como acostumbra a hacerlo en su feudo de la Avenida del Mundial. Intenso, más junto que en ocasiones anteriores y buscando la filigrana de Toni Villa y el descaro de Hervías. Era lo que tenía que hacer y lo que se esperaba de él, pero el arreón duró lo que tardó el equipo gaditano en tomar los puntos de referencia sobre el césped. Y cuando lo hizo frenó a los de casa con una cierta tranquilidad.

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Total, que entre un equipo que defiende muy bien y que quiere la pelota solo en determinados momentos, y otro que le pone corazón, trabajo, esfuerzo, ilusión, pero al que no le entran las marchas de Míchel y Toni y Plano, el duelo fue evolucionando hacia un tono extraño y poco habitual. Sin ritmo, muy táctico. O, dicho de otro modo y en román paladino, intenso pero aburrido. Y lo peor era que parecían los visitantes más cerca de algo que los locales. Ese algo no era el gol, ni mucho menos, pero daban la impresión de sentirse cómodos con un partido en el que el empate les agradaba.

El Pucela tenía el problema de la creación. La Linea Maginot gaditana era impenetrable para Míchel y Plano, y ni con las ayudas desde fuera de exteriores y laterales se podía compensar la mala combustión que se producía en el motor blanquivioleta. Toni Villa, de más a menos, y Hervías, sacrificado pero frenado por el exblanquivioleta Brian Oliván, eran incapaces de surtir de balones a Toni Martínez. El delantero se fabricó alguna, falló otra pero, sobre todo, demostró que por arriba tiene mucho peligro. Si le pones el balón con opciones, claro.

El guion del partido era tan claro, tan diáfano, que en el momento que alguien cometiera el error de no leer lo que tenía escrito, pasaría algo. Y pasó. Primero en el área gaditana, donde Álex perdió la marca de Míchel y permitió al valenciano crear con Toni y Nacho el gol de Toni Martínez. Y luego en el área pucelana. Una falta sacada por Eugeni con una rosca impresionante encontró a Servando libre de marca. Balón a la red, empate y reparto de puntos. Quizá fuera lo más justo, pero en estas alturas de la temporada la justicia no tiene valor, solo los puntos. Y una más en el casillero no compensa al Pucela por el trabajo.

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