¡Queremos más, Sergio!

Reflexiona el autor sobre la mejora en el juego del Pucela, que lo hace de nuevo muy reconocible

Óscar Plano y Berganitños/R. Gómez
Óscar Plano y Berganitños / R. Gómez
TONY POLA

Sucede en el trabajo y en la vida diaria: cuando te encuentras con un mal compañero o un mal jefe, todo se hace más difícil. Hay personas que, con su actitud, solo restan. No son capaces de asumir errores ni de exprimir al máximo las virtudes de quien les rodea. En el caso del Real Valladolid no nombraré a nadie, pero sí recuerdo que hace unos meses jugadores como Míchel o Toni ocupaban banquillo. Otros como Plano, Borja, Hervías o Calero ahora sí están rindiendo a un altísimo nivel, comandados por Sergio. Mata es caso aparte. ¡Qué derroche de lucha y entrega! ¡Cómo retrasaba su posición, incluso cayendo a las bandas, para ayudar al equipo en Gijón! ¡Qué definición en el gol que silenció al Molinón!

Nunca un eslogan tan soso y neutro, '¡Queremos más!', dijo tanto. Valladolid sigue soñando y aspira a todo. Un entrenador ha conseguido en dos meses que toda la ciudad respire en blanco y violeta y, lo que es más importante, que la plantilla sepa a lo que juega y lo dé todo. El equipo comienza a recordar a otros comandados por gente como Mendilibar o Djukic; plantillas en las que el grupo primaba sobre los nombres y años en los que el Real Valladolid presionaba y se gustaba sobre el césped.

Increíble como un buen gestor de jugadores, tácticas y emociones, un señor técnico, ha devuelto la ilusión a Pucela. El lunes muchos medios de comunicación se resignaban a anunciar una final castellana. Nuestra comunidad es así: rica, preciosa, llena de posibilidades, pero desconocida e incluso incomprendida por muchos. Sin el apoyo mediático ni la gracia de la que gozan algunas entidades, Real Valladolid y Numancia se han conseguido meter en una auténtica fiesta del fútbol. Nosotros, como un equipo histórico que llega pletórico y Soria, como siempre, con mucha humildad, trabajo y buen hacer. La misma modestia y prudencia que les ha faltado a otros equipos que en enero ya se veían jugando en el Bernabéu.

Lo que consigue el fútbol, más en año de Mundial, es increíble: nos une en torno a una pelota. Nos permite soñar y olvidarnos de todo durante 90 minutos. Sigue trabajando y siendo tú, Pucela. Estamos a dos pasos de la gloria. Gracias Sergio y gracias al equipo, pero ahora no vamos a conformarnos con ser finalistas. Queremos figurar, con prudencia,trabajo y honor, entre los grandes del fútbol. ¡Queremos más!

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