Querido cronista

Lejos del área

Las crónicas de los periódicos sobre el partido del Valladolid han acompañado, y acompañan, a miles de personas que buscan al día siguiente del partido confirmar o rebatir su visión del choque

TONY POLA

En esta época de inmediatez informativa e incluso, a veces, de ‘vomitar’ opiniones y supuestas noticias cocinadas de manera rápida a través de Internet, me acuerdo de un viaje en coche a Viana de Cega acompañado del periódico. No recuerdo qué partido era ni contra qué rival, pero sí que el Real Valladolid había jugado el sábado y yo había acudido, como casi siempre, a Zorrilla. Como muchos otros domingos durante mi niñez yo iba con mi familia a pasar el día a ese bonito pueblo de Pucela mientras disfrutaba de la crónica de mi equipo. Ajeno a la carretera repasaba, de la mano de las palabras del periodista, todos los buenos momentos vividos en el estadio. Leer aquellas páginas era igual a revivir la emoción del encuentro, las anécdotas que dejó la jornada en Zorrilla, la actuación individual de cada jugador…

Lo bonito de aquellas crónicas, que intentaban resumir lo acontecido en algo más de 90 minutos, más que la descripción de las jugadas, era muchas veces la manera en la que cada periodista relataba lo sucedido. No había dos análisis iguales y cada semana el periodista utilizaba distintos recursos para describir un encuentro de fútbol. Entre saltos de línea, sangrías y párrafos fluían las comparaciones con la actualidad, la literatura o el arte. Tan pronto te explicaban que Eusebio o Rubio habían rendido bien como comparaban la situación del Pucela con la última película en cartelera o con la crisis que azotaba España. A veces la actuación de un jugador (Tote, Víctor…), un buen tanto (el de Pedro López al Madrid, aquel tan rápido de Llorente…), una actuación especialmente buena o mala o hasta una desafortunada acción arbitral acaparaban también la portada del diario en cuestión.

Antes de llenar mis manos de barro o chucherías en aquellas mañanas repletas de travesuras en Viana, me gustaba ensuciarlas de esa tinta y del olor tan característico de uno o dos periódicos. ¿Quién me iba a decir entonces que mi nombre figuraría alguna vez en un diario analizando la actualidad de mi amado Real Valladolid? Sirva este artículo para homenajear a la figura de todos esos periodistas que informan, opinan y nos dibujan, ayudados de manera indispensable por la certera visión de los fotógrafos, de todo lo que sucede alrededor de nuestros equipos. Que sigamos leyendo y palpando, preferiblemente en papel y durante muchos años, los goles y las gestas del deporte de Valladolid.

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