Real Valladolid

«Lo que me ha quitado el sueño fue no ganar en Miranda»

Carlos Suárez afirma que no tiene ofertas para invertir en el club, dice que no ha hablado de ascenso y que su objetivo es consolidar el club y proseguir con el plan que se trazó hace tres años

FERNANDO BRAVO

Hay que remontarse a la década de los sesenta para encontrar un periodo tan prolongado del Pucela en Segunda División. Hoy comienza la cuarta temporada consecutiva del Real Valladolid en la categoría de plata del fútbol español, pero el presidente, Carlos Suárez, no se deja llevar por el voluntarismo y su confianza en el equipo técnico recién renovado se circunscribe al cumplimiento de lo que el considera una ‘hoja de ruta’, que busca consolidar las bases de lo iniciado la pasada temporada y hacer un equipo competitivo. Confía el también mayor accionista del Real Valladolid en incrementar el presupuesto hasta en un 30% y en mantener el número de abonados. Reitera que no ha habido ninguna oferta sería para apoyar una ampliación de recursos del club y avanza que esta semana se empezarán a conocer algunos de los 7 u 8 fichajes con los que podría reforzar el equipo esta temporada. Mantiene, en fin, que está al día en los pagos establecidos en el concurso de acreedores y deja claro que si tuviera que renegociar alguna de las condiciones, no sería la prensa el lugar para su debate. Aunque intenta olvidar el pasado, le pone un ‘bien’ alto a la temporada recién concluida y confía en que el último tramo, en el que fueron «los mejores» anime a los socios a renovar su confianza en el club.

–¿Qué sensación le ha dejado la temporada?

–Ha sido irregular; empezamos bien, tuvimos dos fases malas y tocamos fondo en dos partidos: el del Levante en casa (0-4) y el de infausto recuerdo en Sevilla (6-2), pero que provocó la buena fase final que hicimos. Se encontró el sistema o la forma de jugar que mejor le iba al equipo y fuimos los mejores en ese tramo. Fruto de nuestra irregularidad y del fallo que cometimos en Miranda nos quedamos fuera del ‘play-off’, a pesar de la ilusión justificada que teníamos porque éramos el equipo que llegaba más fuerte al final de temporada. El equipo dio un rendimiento final que era el esperado desde el principio, no sé si para notable, pero sí para un bien alto.

–Finalizaron con una victoria estéril ante el Cádiz, con un extraño resultado en Valencia (Levante, 1-Huesca, 2). ¿Le ha quitado el sueño la posibilidad de un enjuague del Levante?

–Lo que me ha quitado el sueño es que íbamos ganando 0-2 en Miranda y se nos escapó el partido. Cuando, como en la última jornada, dependes de terceros, no puedes confiar en la suerte. Y no la tuvimos. Es el cuarto año que no tenemos suerte en un final de temporada. Más allá de resultado, lo tuvimos en nuestra mano porque íbamos ganado 0-2 y ellos están con un jugador menos [Y terminamos empatando, esto es, perdiendo dos puntos].

–Miranda trae malos recuerdos, pero ya no habrá ocasión de volver a perder porque ha descendido.

–Ha sido un campo gafe, no solo estos dos últimos años, sino siempre. Un campo maldito para nosotros. Se nos da de pena. Pero el descenso es una faena. Por mis amigos de allí me da lástima.

–¿Cuántos euros le ha costado al Real Valladolid quedar fuera del ‘play-off’, cuál es el valor de la promoción?

–Hemos quedado séptimos, y eso también sube [en derechos de TV con respecto al año pasado] pero yo creo que por ese puesto de diferencia [entre el sexto, ‘play-off’, y el séptimo final] yo creo que hemos perdido cerca de 650.00 euros.

«La diferencia económica entre haber quedado en 7º lugar en vez de en el 6º es de unos 650.000 euros»

–¿Puede avanzar el presupuesto de la temporada que empieza?

–Los ingresos serán superiores a los 9 millones de este año. Estaremos entre 10 y 12. Sobre el número de aficionados [11.421 la pasada temporada] espero que, como poco, sean los mismos, porque es una partida muy importante y, si me apuras, más a nivel emocional que económico. Confío en que se nos pase el disgusto de habernos quedado fuera del ‘play-off’ en el último partido y que recuperemos la ilusión. Que, por lo menos, estemos los que estábamos y si conseguimos más, pues mejor todavía.

–¿Cuál es la apuesta económica más importante para la próxima temporada?

–Hemos estructurado muy bien la dirección deportiva, con buenos profesionales que tienen un método y una organización diferentes. En el mundo del fútbol, normalmente lo más caro suelen ser los goleadores, pero si los tiene que meter el defensa central, también nos valdría.

–Congela los precios de los abonos pero no se atreve a hacer lo que sale bien en otras ligas. Por ejemplo, bajar el precio de las entradas, para que ir al fútbol con dos niños no cueste más de 30 euros.

–En momentos puntuales hemos hecho promociones. Los abonos de los niños ya son más baratos. Hay también abonos familiares. Tocamos todas las alternativas. Pero si ponemos las entradas a 5 euros, solo para los niños, al final irían a partidos determinados y lo que pretendemos fomentar son los abonos y cumplir con nuestros abonados, que son los que nos dan el apoyo cada año.

–¿Es rentable económica y socialmente tener un precio especial para las mujeres? La medida provoca debates sobre sexismo.

–No entramos en discusiones entre hombres y mujeres. Históricamente, las mujeres de más edad no tenían esa afición como ahora. Nosotros no queremos hacer discriminación positiva, ni negativa. Intentamos captar a un sector, unas mujeres mayores, cuya cultura futbolística no es como la actual y queremos que se animen a acompañar a sus parejas o a sus hijos. Para captarlas, hacemos descuentos como se hacen en comercios. El hombre, tradicionalmente, ha sido más aficionado al fútbol y nosotros tratamos de captar a las mujeres que no lo eran, igual que lo hacemos con los más jóvenes.

–Empezaron como uña y carne y terminaron separando sus caminos. ¿Tiene alguna explicación para la marcha de Braulio?

–Se fue tras renovarle por tres años más. Él, por los motivos que explicó, subjetivos, ha decidido emprender otro camino. Tomó la decisión tras tres años sin que salieran las cosas y la falta de aceptación por parte de los medios y una parte de la afición.

–¿Hubo algún nexo común en la desbandada del equipo técnico?

–No creo que haya existido ningún contubernio, porque la relación había sido muy buena. Han decidido buscar otros retos.

–El tiempo corre en su contra. Un año más en Segunda desdibuja la vitola de equipo de Primera y recrudece la situación económica. ¿Es factible un nuevo proyecto a medio plazo o solo se puede pensar en el ascenso?

–En 89 años de historia, son 42 en Primera, y 47 en otras divisiones. Es verdad que las otras dos veces que descendimos en épocas recientes habíamos estado una vez tres años y otra dos. En los dos últimos años ha cambiado la situación económica en otros clubes, que han recibido unas ayudas inmensas por el descenso. Lo normal es que los equipos más potentes tengan más opciones porque las diferencias salariales son importantísimas. Las ayudas al descenso, cuyo espíritu inicial era compensar el desfase de los salarios de jugadores que venían de Primera, al final lo que se hace es darles una potencia para competir con cierta deslealtad. Hay presupuestos por encima de los 10 millones de coste de plantilla y otros que estamos entre los 4 y 6 millones. Aunque siempre hay excepciones, como el caso del Girona, que estaba en torno a los 6 y ha subido.

«Esta temporada estaremos entre los 10 y 12 millones, frente a los 9 de la pasada»

–En esta situación, ¿su equipo técnico le ha garantizado que hay posibilidades de ascenso?

–No hemos hablado de subir. Hemos pensado en seguir cumpliendo la hoja de ruta marcada. Sabemos dónde tenemos que actuar: se han hecho campos nuevos, de ultimísima generación, y tenemos que ir adaptando el club, pagar errores del pasado; no hemos hablado de ascenso, aunque es verdad que se puede hacer un equipo competitivo, que crezca con la base que ya tenemos. Este año no tenemos que fichar a 18 jugadores como el año pasado. Probablemente baste con 6 o 7.

–El nuevo entrenador habla de ganar cada jornada, cambiando el discurso de Herrera que lo fiaba todo al un final brillante, como resultó.

–Es cierto. Lo que ganas al principio no lo tienes que hacer al final. No había nada concertado en sus declaraciones. Yo no le dije nada. Es su idea, pero la realidad es que pensamos lo mismo.

–¿Cree posible mantener el club por sí solo o necesitará nuevos socios?

–Siempre he respondido que todo lo que sea para que el club mejore está por encima de mis intereses personales. Cuando asumí este reto es porque tengo la ilusión y creo que tiene un futuro esperanzador. Hemos demostrado que gestionando lo que hemos heredado hemos podido sobrevivir. Si tuviéramos la posibilidad de crecer, estoy convencido de que podríamos hacerlo bien, pero esa posibilidad no la hemos tenido en este club. Estamos abiertos a nuevos socios, pero no he recibido ninguna oferta, no me he reunido con nadie, porque con toda esta vorágine de los derechos de TV hay muchísimos interesados en el tema fútbol, pero ninguna de las personas en las que yo pueda confiar me ha planteado nada serio ni me han dicho que haya habido una oferta seria. Quiero que el club crezca y aborde retos más importantes. Si hubiera algo, de verdad, lo diríamos. Pero de momento no hay ninguna oferta.

–A finales de junio estuvo en la Agencia Tributaria con los administradores concursales. ¿Se trataba de una visita rutinaria o hay novedades sobre el pago de la deuda?

–Periódicamente tenemos que informar, fue un trámite más. De momento, estamos cumpliendo al día los pagos del concurso de acreedores y no se ha renegociado nada sobre plazos. Desde luego, entenderá que no sería la prensa donde habría que hablarlo

–El año pasado renovaron los campos Anexos e hicieron algunas obras de pintura y consolidación de fachadas. ¿Tienen alguna previsión de mejoras para esta temporada?

–Este año será difícil porque dedicaremos todos los recursos posibles a la plantilla.

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