El Real Valladolid, obligado a mejorar la primera vuelta si quiere 'play off'

El equipo de Luis César Sampedro es el Pucela más goleador de los últimos treinta años a estas alturas de temporada, pero el tercero más goleado

Mata entra con todo para intentar rematar un centro ante dos jugadores del Osasuna. /LOF-E. SANZ
Mata entra con todo para intentar rematar un centro ante dos jugadores del Osasuna. / LOF-E. SANZ
J. A. Pardal
J. A. PARDAL

Una vez cerrada la primera vuelta de La Liga 123, con la dolorosa derrota del domingo por 4-2 en El Sadar, el Real Valladolid cuenta en su casillero con 29 puntos, cuarenta goles a favor y 36 en contra. Cifras que le colocan en la décima posición de la tabla.

De la mano de Mata, con sus impresionantes dieciocho tantos, el equipo de Luis César Sampedro es, con mucho, el Pucela más goleador de las últimas tres décadas a estas alturas de la temporada, pero también el tercero más goleado.

Opinión

Así pues, el bagaje se puede considerar horrible y a la vez sensacional, según por dónde se mire.

La abultada cifra de goles en contra solo ha sido mayor en los últimos treinta años en dos ocasiones, ambas con el equipo en Primera División. En la jornada 21 de la 95-96, el conjunto que dirigía Rafa Benítez hasta que fue destituido dos semanas después, había encajado 39 tantos. En el mismo momento de la 2009-2010, el año del descenso en el que por el banquillo pasaron José Luis Mendilibar, Onésimo Sánchez y Javier Clemente, la cifra era de 38 tantos en contra, en una meta que guardaban el paraguayo Justo Villar y Jacobo Sanz.

En la portería contraria, la que hoy en día mantiene a flote al equipo, ningún año de los últimos treinta ha sido mejor. En el ascenso de Mendilibar se había llegado a 34 a estas alturas, con Víctor y Joseba Llorente como dupla atacante (a final de Liga sumaron 19 y 17 goles, respectivamente). En el año que se subió con Djukic, la cifra llegaba hasta los 33.

Así las cosas, la proyección de puntos no es nada halagüeña. De repetirse los resultados que ha cosechado el Real Valladolid en la primera mitad del campeonato (8 victorias, 5 empates y 8 derrotas), no llegaría a hacerse un hueco entre los seis primeros, si nos atenemos a las cifras en las que se han manejado los puestos de ‘play off’ en los últimos años.

No hay que ser matemático para inferir que el equipo necesita mejorar sus datos y el propio Luis César Sampedro se encarga de repetirlo durante las últimas semanas: «tenemos que mejorar lo que hemos hecho hasta ahora, y no creo que sea una proeza», suele relatar.

También hay en el técnico una esperanza de que la ansiada mejora del rendimiento de su equipo se vea reforzada por el hecho de que los conjuntos de la parte baja de la tabla comiencen a ganar más partidos, lo que pondrá el ‘play off’ «más barato». A ello se añade su creencia de que algunos equipos que han hecho un gran arranque de campeonato no van a aguantar el ritmo.

61 puntos, por lo menos

Desde que el sistema de competición cambió, hace ahora siete temporadas, la fase de ascenso más barata se ha situado en los 61 puntos, en los años 2014 y 2015. La más cara ha llegado a estar en los 71 que cosechó el Córdoba, sexto clasificado llegado el mes de junio de 2012. En esa temporada el Real Valladolid ascendió después de hacer tercero con 82 puntos en la liga regular y de tumbar al propio equipo andaluz y al Alcorcón en las eliminatorias por el tercer puesto.

Si nos atenemos a estos datos, los blanquivioletas estarían obligados a sumar, al menos, 32 puntos en la segunda mitad del campeonato, en el escenario más optimista de entre todos los posibles.

Datos para la esperanza también hay. La mejor segunda vuelta de los últimos años en Segunda División que ha logrado el club son los 44 puntos que sumó con Mendilibar, seguidos de los 43 que logró con Djukic. El año pasado, sin ir más lejos, el equipo hizo 32 puntos tras el ecuador del campeonato, pero no fueron suficientes para entrar en la lucha por subir ya que quedó séptimo, empatado con el Huesca, sexto.

No hay que perder de vista, aunque no guste hacerlo, la posibilidad de que una mala racha lleve al equipo al vértigo por perder posiciones en la tabla. Hay precedentes muy cercanos en el tiempo.

Hace dos temporadas, en un año convulso con Gaizka Garitano, Miguel Ángel Portugal y Alberto López como inquilinos del banquillo pucelano, el equipo vivió una de sus peores situaciones, terminando en decimosexta posición el campeonato. La segunda mitad de aquella temporada fue desastrosa, con tan solo 23 puntos. Al final, con el agua al cuello, el equipo se salvó del descenso distanciándose de él por cuatro puntos.

Primero la permanencia

El riesgo, más allá del de coquetear con los puestos de peligro, es el de quedarse en tierra de nadie demasiado pronto. Sería un mal menor, habida cuenta de que la permanencia tampoco se le regala a nadie en esta Segunda División tan sumamente igualada.

El año en el que el equipo ascendió con Mendilibar en el banquillo, el primer puesto del descenso estuvo en 49 puntos (veinte más que los que tiene el Real Valladolid hoy en día). En los últimos tres años la cifra ha quedado en 44, 47 y 48 puntos. Si de proyecciones se trata, actualmente es el Barcelona B, al que el Real Valladolid visita el próximo sábado, el conjunto que marca el peligro. Los de Jose Arnaiz cuentan con 21 puntos en el casillero, por los 16 de Córdoba, Lorca y Sevilla Atlético, colistas empatados por partida triple.

Tirando de multiplicación, es lógico pensar que a final de temporada estos equipos rondarán los 42 puntos, si el tirón de los de abajo que prevé el entrenador del Real Valladolid finalmente no se produce.

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