El Real Valladolid recibe el homenaje de las instituciones

Parte de la plantilla en el Ayuntamiento de Valladolid. / G. Villamil

El alcalde destaca que los jugadores han logrado devolver a la ciudad la ilusión por unos colores y el presidente de la Diputación lo definio como el éxito de una familia

Fernando Bravo
FERNANDO BRAVOValladolid

Con las huellas de la noche de fiesta y alegría aún frescas en los rostros, la plantilla del Real Valladolid recibió ayer el homenaje del Ayuntamiento y la Diputación. Las instituciones que representan a la ciudad y a la provincia acogieron las felicitaciones y parabienes a unos jugadores, técnicos, directivos y empleados que ha devuelto la ilusión y la pasión por unos colores a miles de personas, como enfatizó en su discurso Óscar Puente.

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Los actos matutinos del día de después de lograr el ascenso se iban a iniciar a las 12:3o en la Casa Consistorial, pero los jugadores llegaron a las 12:48. A pie, por la calle Manzana y con un buen jolgorio. Y dos de los más alegres eran Rotpuller y Gianniotas, justo los dos extranjeros de la plantilla. Todos con camisa blanca, incluidos Luismi Y Míchel, que con muletas -y en el caso del valenciano con un aparatoso artilugio en el tobillo- siguieron todo el acto sentados.

El Salón de Recepciones de la casa de todos los vallisoletanos se visitó de gala y con Óscar Puente al frente, la corporación municipal recibió a los nuevos jugadores de Primera División en lo que calificó como la estancia más importante del Ayuntamiento después del Salón de Plenos.

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Luego llegaron los discursos. Primero del alcalde, que agradeció al club el ascenso ya que ahora solo falta que el CBC Valladolid suba para que Valladolid tenga de nuevo tres equipos en la élite de los principales deportes de España. Luego Javi Moyano, el capitán, que resaltó la identificación con el club que ha transformado la ciudad y finalmente Carlos Suárez, que después de realizar una bonita crónica sobre el club enfatizó que este proyecto ha nacido con la llegada de Miguel Ángel Gómez a la dirección deportiva.

Había significado antes el alcalde la presencia de buena parte de la Corporación: «Hay casi más concejales que jugadores», destacó, antes de significar un hecho importante: «Me alegro también por los ciudadanos de Valladolid; muchos han recuperado la ilusión». Y un apunte más que describe al propio regidor: «Tenemos que estar con los que lo están pasando mal, pero también es justo reconocer el mérito de los mejores», dijo.

El postre, en la Diputación

El Palacio de Pimentel, sede de la Diputación Provincial, se convirtió en la siguiente estación del recorrido institucional del Real Valladolid. En el patio del palacio, Jesús Julio Carnero ofició de maestro de ceremonias explicando, incluso, el protocolo. Con un par de concesiones a ausentes y presentes significados.

Recepción del equipo en la Diputación Provincial.
Recepción del equipo en la Diputación Provincial. / Foto Diputación

El diputado Minguela, exjugador del Real Valladolid, convaleciente de una intervención quirúrgica, no pudo estar presente y Jesús Julio Carnero le 'llevó' hasta el palacio con su móvil, desde el que felicitó a los miembros del Real Valladolid. Borja, portavoz accidental del equipo, bromeó con el diputado: «La camiseta que llevas es del año pasado», le dijo. Carnero dio después la palabra al único jugador de la primera plantilla nacido en la provincia: Calero, de Boecillo, quien se muestra mucho más seguro en el centro de la zaga que protagonizando el estrado de los homenajeados. Calero agradeció el homenaje, poniendo fin a sus intervención con un «¡Ya está!» de alivio.

Jesús Julio Carnero ofreció finalmente un vino a los presentes. Algunos jugadores no pudieron esperar a finalizar la sesión fotográfica para empezar a engullir los pinchos ofrecidos. Después hubo de todo: los que se limitaron al agua y los que, ya en Primera y a las puertas de las vacaciones, optaron por el vino.

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