Otro Pucela de leyenda vuelve a surcar el Pisuerga

La plantilla saluda a los seguidores al pasar por el Puente Colgante. / Rodrigo Ucero

El equipo recupera la celebración fluvial, que inauguró en 2007, en una nueva tarde para la historia blanquivioleta

Arturo Posada
ARTURO POSADA

El Pucela volvió a ser una leyenda sobre el Pisuerga. Al igual que sucedió aquel inolvidable 23 de abril de 2007, el Real Valladolid remontó este domingo el río desde el hotel AC Palacio de Santa Ana hasta la Playa de las Moreras, con puentes y riberas atestados de aficionados, ondear de banderas y cánticos a pleno pulmón, dentro de una atmósfera de máxima exaltación blanquivioleta. El barco 'La Leyenda del Pisuerga' acogió una nueva celebración fluvial tras una larga noche de fiesta, cuyas consecuencias resultaban visibles en algunos futbolistas.

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Un ejemplo. Pablo Hervías dormía a pierna suelta en un mullido sofá antes de embarcar. Javier Ontiveros, siempre juguetón, probó la calidad del sueño de su compañero: le introdujo un dedo en la boca sin reacción del riojano. El masaje se fue extendiendo, pero Hervías siguió en brazos de Morfeo. Otros jugadores observaban la situación entre risas.

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El buen ambiente continuó a bordo de la nao. Jaime Mata, Javi Moyano y Borja Fernández, entre otros, fueron algunos de los más activos a babor. El técnico Sergio González se situó a estribor junto a futbolistas como Pablo Hervías. La música que brotaba de los altavoces amenizó el viaje. En los primeros puentes (Hispanidad, Arturo Eyries, pasarela del Museo de la Ciencia), el ritmo del trayecto fue tranquilo, solo alterado por el trajín de cervezas («tráeme un zumito... de cebada», pedía Moyano), 'gin-tonics' y alguna botella de agua para combatir la deshidratación. Por los altavoces sonaba Becky G. («Si tú me llama' / Nos vamo' pa' tu casa / Nos quedamo' en la cama / sin piyama, sin piyama»), con un ambiente relajado. El presidente blanquivioleta, Carlos Suárez, disfrutaba en la proa, acompañado de su familia y con una sonrisa de satisfacción por el éxito final.

Mario Miguel, el eficiente y siempre brillante jefe de prensa del club, jaleó a la plantilla para que respondiera más enardecidamente a los seguidores conforme se acercaban las primeras concentraciones de seguidores en las alturas. La temperatura subió con el trayecto: aparecieron bengalas en el Puente Colgante y se vislumbró, entre el humo, una gran pancarta con el lema 'Valladolid'. Creció la intensidad en los puentes de Adolfo Suárez y de Isabel La Católica mientras tronaba el himno del Pucela por los altavoces.

Y, antes de desembarcar en la playa de Las Moreras, Guille Lara, portero del Real Valladolid B, decidió lanzarse al río desde La Leyenda del Pisuerga ante la insistencia y el desafío de sus compañeros. El guardameta fue recogido rápidamente por las lanchas de rescate que acompañaban a la comitiva blanquivioleta y volvió, empapado, al interior de la embarcación festiva.

El momento de mayor éxtasis llegó al pisar tierra. Un pasillo formado por centenares de aficionados arropó a jugadores, técnicos y auxiliares hasta el autocar. «¡¡Alé, alé. Alé, Pucela, alé, alé!!». «¡Pucela, Pucela!». Algunos de los agasajados tuvieron la ocasión de experimentar un 'déjà vu'. El futbolista Borja Fernández y Álvaro Rubio (ahora ayudante del entrenador) ya vivieron el primer ascenso fluvial en 2007 como jugadores del Pucela de los récords de José Luis Mendilibar. Once años más tarde, le ha tocado a Sergio González ejercer como Jasón blanquivioleta, al mando de otra tripulación de formidables argonautas. El vellocino de oro llegó esta vez en forma de milagroso ascenso y La Leyenda del Pisuerga (varado en el retorno a Primera de 2012 con Djukic) volvió a surcar las aguas vallisoletanas. Fue una nueva celebración para los libros de historia blanquivioleta.

(Así hemos emitido en directo el viaje del equipo a bordo de La Leyenda del Pisuerga)

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