A Rehacerse, otra vez

TONY POLA

Lo siento mucho, pero un nuevo año en Segunda, sin clasificarse para el play-off y con las más que probables salidas de director deportivo, coordinador de la cantera, entrenador y muchos jugadores, jamás puede considerarse como un año ‘notable’ para el Real Valladolid, a quien hay que exigir mucho más. No me vale que otros equipos históricos hayan descendido a Segunda B (se podría decir también que modestos como el Huesca nos han superado y algunos como Leganés o Girona están en Primera) ni el esfuerzo final que casi maquilla otra temporada que empezó como un proyecto largo y ha muerto en la orilla, para disolverse días después.

Es cierto que en algún tramo de la temporada llegamos a ilusionarnos, algo impensable hace meses, pero este año se volvió a perder en campos supuestamente asequibles y, para mí la clave, es que no se llegó nunca a encadenar tres partidos buenos. Se cogía una buena racha y llegaba el Lugo o el Reus de turno, dicho con todos los respetos, y volvía a partirnos la cara. El encuentro ante el Cádiz, con un Real Valladolid muy torpe sobre el césped, fue el reflejo de toda la Liga, de un equipo que solo funcionó cuando encontró, a pocas jornadas del final y tras la bofetada del filial del Sevilla, una alineación base apoyada en jugar con extremos (Hasta De Tomás llegó a ser suplente durante muchas fases del año).

Ahora, un verano más, llega la época de cambiar a media plantilla, de esperar las nuevas camisetas y de ver vídeos sobre jugadores fichados que pocos conocen (resulta curioso que antes muchos querían venir y ahora hay tantos futbolistas a los que les falta tiempo para irse del club). Algunos aficionados, muy cansados, abandonarán al equipo o desconectarán en verano, para volver a coger la ilusión a medida que llegue la nueva temporada. Aquí hay que destacar, quizás lo mejor de todo el año, la respuesta de parte de la afición fiel, apoyada por el buen trabajo de la Federación de Peñas y sectores como la grada de animación (impagable escuchar por la tele los gritos de ‘¡Pucela, Pucela!’).

Otro año más Valladolid no estará en las colecciones de cromos ni ocupará grandes páginas en los diarios nacionales. No ha sido un año notable, pero tampoco debemos caer en las faltas de respeto. Ánimo y a regresar la próxima temporada con las pilas cargadas, y esperemos, con algo estable e ilusionante.

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