El retorno de Toni

Toni conduce el balón durante el partido ante el Real Oviedo. /Mario Rojas
Toni conduce el balón durante el partido ante el Real Oviedo. / Mario Rojas
TONY POLA

Cuando el Real Valladolid parecía muerto, Oviedo, plaza de buenos recuerdos para el Pucela, nos volvió a reconciliar con el equipo. Hacía mucho que no se veía un partido en el que los jugadores mostraran actitud sobre el césped; unas ganas que se tradujeron en una victoria que nos ha permitido evadirnos, por unas horas, de lo que parece otro despropósito de temporada. El Real Valladolid, instalado en el conformismo que otorga ocupar la mitad de la tabla de la categoría de plata, se ha acostumbrado a peligrosas dinámicas. Rachas que llevan a que la afición ya no se sorprenda al comprobar que hace años que no sabemos lo que son tres triunfos seguidos. Tampoco nos llevamos las manos a la cabeza cuando fallamos ante una nueva oportunidad de acercarnos a las primeras plazas. Este sábado, nueva oportunidad para poner una tirita en el corazón de la afición. Ganar en casa en Cádiz nos mete en la pomada, quién lo diría, para aspirar a algo. Atrás queda Sampedro, las tardías decisiones y la cabezonería. El sábado no estarán ni Mata ni Moyano, sancionados, lo cual nos permitirá ver, esperemos, a un nuevo Pucela. Un renovado conjunto comandado por Sergio González que debe girar en torno a Toni Villa, un jugador impropio de Segunda División, demasiadas jornadas desaparecido.

Las preciosas tierras asturianas, que visitaron el viernes cientos de valientes, pueden ser la primera etapa del renacimiento del malhumorado Pucela, ese equipo al que algunos buscan lunares hasta en las victorias más brillantes. Se ha hecho una temporada mala, sí. Hay despachos que piden airearse en Zorrilla, también. Pero lo cierto es que quedan seis jornadas que deben tomarse, no queda otra, como una nueva liga para el equipo.

No debemos lanzar las campanas al vuelo, ni olvidar que ha habido muchas decepciones, pero la maratoniana Segunda División vuelve a ofrecernos una oferta, como decían en aquella película, que no podemos rechazar. El estadio debe lucir una gran entrada para alentar en esta final. Se ha fallado desde muchos frentes, un año más, pero también ha habido intentos por recuperar a la afición, como ese proyecto, quizás poco concreto, denominado XII Pucela. Al final, pasan los dirigentes, pasan los jugadores y permanecemos los de siempre, que con una paciencia infinita ansiamos que lleguen tiempos mejores; tiempos que deben comenzar a cambiar, sin excusas, este mismo sábado frente al Cádiz. Con la vuelta de Toni, debe volver la alegría a Zorrilla.

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