Los retos están para cumplirlos

Deivid pide gol en el segundo tanto del Real Valladolid en El Sadar./LOF-E. SANZ
Deivid pide gol en el segundo tanto del Real Valladolid en El Sadar. / LOF-E. SANZ
TONY POLA

El año comienza para muchas personas con retos por delante. Perder peso, dejar de fumar, aprender inglés… Algunos los cumplirán y otros desfallecerán, pero con 2018 recién estrenado muchos se animan a proponerse una serie de objetivos. En el caso del Real Valladolid las metas deberían comenzar por encajar menos goles y acabar la Liga entre los 6 primeros clasificados, pero la primera jornada de este nuevo año ha resultado otra bofetada de realidad que ha puesto en peligro todos estos propósitos de enmienda.

Tras el aplazamiento del encuentro (hay quien dice podría haberse disputado el partido el sábado si los operarios se hubieran aplicado con la nieve), jugamos el domingo, repitiendo errores y encajando.

Tras el gol en contra de siempre, vinieron unos buenos minutos en los que el Pucela ofreció eso que queremos: descaro, raza y efectividad y nos fuimos al descanso con otro sabor de boca.

Pero el sambenito del equipo de Sampedro nos hacía pensar lo peor y el Real Valladolid se dejó remontar. El cuarto gol, con varios errores en cadena, mataba al equipo en una jugada que es toda una metáfora de lo que es este Pucela. No recuerdo la última vez en la que ganamos tres partidos seguidos y contra Osasuna, ya es otro encuentro que se nos atraganta fuera de casa. Lo siento mucho, pero un equipo que quiere ascender debe encadenar más de dos partidos buenos, si no, es imposible. Eso por no hablar del nivel que está demostrando el conjunto en defensa. El entrenador sigue sin cambiar el sistema o dar entrada a nuevos nombres para frenar la sangría.

2018 no nos ha traído buenos augurios. Algunos piden que cambie el técnico y otros que haya fichajes contrastados, sobre todo en la retaguardia, que eviten que este año siga siendo desesperante para la afición. El Valladolid volvió a ofrecer una fuerza de voluntad muy pequeña en Navarra. Como el que se propone comer bien con el nuevo año y el 6 de enero se empacha de chocolate y roscón; como el que pretende ver buen cine subtitulado y aprender inglés y a los quince minutos ya ha cambiado a esa serie española de gritos y humor zafio.

Los buenos propósitos y el buen rollito que quiere transmitir ese XII Pucela deben traducirse e en seriedad dentro del campo. Si no, los que sí quieren cuidarse y mejorar, como hizo Arnaiz o puede hacer Mata, cambiarán pronto de gimnasio.

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