Esto se rompe

Nacho intentar evitar que Assoubre se vaya de él en el partido ante el Nàstic del pasado domingo. /LOF
Nacho intentar evitar que Assoubre se vaya de él en el partido ante el Nàstic del pasado domingo. / LOF
TONY POLA

El Real Valladolid volvía el domingo a pisotear un escudo forjado con más de 90 años de historia. Realmente podría copiar y pegar una columna de hace cinco años, pues la situación, cada vez que tenemos opciones de acercarnos al tren de cabeza, no ha variado. El domingo pasado tocaba lo de siempre: un partido fuera de casa ante un rival accesible; otra oportunidad más para ilusionar a la paciente afición. Las redes sociales pedían, minutos antes del partido, ambición y ganas al Pucela, casi recordando lo sucedido semanas y años atrás en partidos similares. Una vez echado el cuero a rodar, lo de siempre. Juego plano, poca ambición y derrota de la manera más surrealista posible. Parece que siempre tienen que ganarnos de rebote, con un gol en los últimos momentos o algo así, para que la bofetada en la cara sea aún mayor.

Tras el desatino, llegan las reacciones en foros como Twitter. Algunos acusan a los periodistas, otros aún se preguntan cómo es posible que un entrenador (y la plantilla también tiene su culpa) tan blando siga representando al Real Valladolid. Los más críticos miran al palco… Y la vida sigue igual, otra temporada más. Mientras, en Segunda B, unos chavales desconocidos acumulan más de 10 jornadas sin perder y encarrilan una salvación que hace meses parecía imposible.

Otra semana pensando en el «y si...». Otro domingo más de promesas, excusas y frases que emplazan al próximo partido. La dinámica dice que este Pucela no ascenderá. Sin ganas, sin vencer partidos lejos de Zorilla y fallando cuando tenemos todo de cara, no pinta bien. Luego la ilógica de este deporte quizás nos vuelva a dar una 'chance', como dicen algunos futbolistas, para estar arriba, pero el respetable tiembla ante la posibilidad de otro esperpento.

Con frases y buenos propósitos no se sube a Primera, lo he repetido en muchas ocasiones. Tampoco se trata de ser alarmista, pero no se puede estar callado ante otra temporada más que puede acabar con el equipo en tierra de nadie. La relación con un equipo es, a veces, parecida al amor. Perdonas, olvidas, disculpas… Pero, ¿Cuántos errores estás dispuesto a perdonar? Amamos al Real Valladolid y nos duele en el alma que esta plantilla nos castigue con derrotas que nos trasladan al Día de la marmota. Otra ocasión perdida. Otro pequeño trozo roto en nuestro corazón blanco y violeta.

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