Seis razones del cambio de chip del Real Valladolid

El equipo blanquivioleta luchará por entrar en el 'play-off' tras su mejora exponencial en la recta final de la liga regular

Los jugadore del Real Valladolid celebran uno de sus tantos en Lorca./Pascu Méndez-LOF
Los jugadore del Real Valladolid celebran uno de sus tantos en Lorca. / Pascu Méndez-LOF
Eloy de la Pisa
ELOY DE LA PISA

Aunque pueda parecer que la victoria en Lorca ha allanado el camino –por la remontada, por la goleada y por la sensación de solidez que dio el equipo en los momentos en que más sufría–, lo cierto es que no se ha hecho nada aún. Lo único es que el Pucela ha logrado depender de sí mismo, lo que es bastante en este momento del curso. Pero lo que es indudable es que la llegada de Sergio González al banquillo ha dado la vuelta como un calcetín al equipo. Es sabido que con un técnico nuevo suele producirse una activación de los equipos, aunque ese efecto no siempre se prolonga. En el Real Valladolid de momento sí lo parece. ¿La causas? Quizá sean estas.

1.-

Equilibrio

Lo primero que hizo Sergio al llegar fue establecer que los dos laterales no podían subir al mismo tiempo. Dicho y hecho. Con ello el equipo está menos expuesto atrás porque Olivas y Calero no necesitan ir a defender a las bandas, donde son muy vulnerables.

2.-

Juntos, pero no revueltos

La disposición sobre el campo de los pucelanos tiene ahora mucho más sentido. Ya se pudo apreciar en la última etapa de Luis César, y ahora es mucho más marcado. Estar más juntos, empero, no implica proyectarse menos en ataque, y para eso está siendo vital el eje Borja-Míchel-Plano. Además ha coincidido en un gran momento de forma de los tres, lo que se nota en la elección de la forma de sacar el balón.

3.-

El crecimiento de Toni

Que el imaginativo volante murciano tiene calidad era algo sabido, pero a Luis César no le terminaba de convencer ni su intermitencia ni su ausencia en algunos pasajes de los partidos. Con Sergio la cuestión ha variado sustancialmente. En Lorca se pudo ver al técnico romperse las manos aplaudiendo al chaval cuando se sacrificaba en defensa y ocupaba el espacio de Nacho para tapar las subidas del lateral. El técnico nada dijo de la jugada que acabó en parada de Dorronsoro o de sus conducciones, pero cuando Toni hizo lo que no le gusta... entonces brotó el cariño desde el banquillo.

4.-

Mimos

Jaime Mata colgaba por la noche una foto de todo el equipo, cuerpo técnico y auxiliares incluidos, celebrando el primer triplete como profesional del pichichi. Y el tuitero @ramperez15 le contestaba diciendo que «lo mejor de la foto es la cara de los que no juegan, tan contentos como lo hacéis habitualmente. Esto es un equipo de verdad». Sergio, que ha sido jugador y de los buenos, ha sabido aplicar las técnicas que él reconocía necesarias cuando se calzaba las botas y se enfundaba la casaca de del Espanyol o el Deportivo. Hablar, explicar, comunicar. Y el grupo le ha devuelto la confianza con triunfos. Y bien sabido es que las victorias alimentan la confianza.

5.

La explosión de Hervías

El riojano estaba llamado, a principios de temporada, a ser un tipo clave en el equipo. Y hasta ahora no lo había sido. Parece haber dejado atrás esa indefinición. A diferencia de semanas anteriores, el extremo elige mejor cuando debe conducir o cuando debe centrar. El penalti que le hicieron ayer –que no ofrece duda–, es un claro ejemplo. Las dos asistencias ante el Albacete, otro.

6.-

El factor Plano

El bueno de Óscar es un jugador de club de los que no tiene precio. Se adapta a tres posiciones, nunca se esconde, defiende como el que más y nunca escatima sangre que entregar en beneficio del equipo. Su esfuerzo hace mejores a los demás, y por eso se nota tanto su ausencia.

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