serio y flexible

Con la presencia de Luis César al banquillo llega un tipo de técnico muy diferente a lo que era Paco Herrera

ELOY DE LA PISA

Recién operado y con una muleta para ayudar a que la prótesis que le han colocado en la cadera se asiente en condiciones. Esa fue la primera imagen que se tuvo ayer de Luis César en el vestíbulo del Estadio. Mal sitio Zorrilla para moverse con muletas: hay escaleras para acceder al campo, para salir de los vestuarios, para llegar a las oficinas, para alcanzar los terrenos de entrenamiento...

Pero al nuevo técnico del Real Valladolid ese esfuerzo adicional que le supuso subir y bajar escalones durante buena parte de la mañana apenas se le notó en el rostro. Y si la cara es el espejo del alma, hay que concluir que el alma de Luis César es un alma tranquila, reposada, pausada, reflexiva, sensata. Porque todas esas sensaciones transmitieron sus ojos y sus gestos a lo largo de su presentación.

Lo primero que se descubre al mirar al nuevo responsable técnico del Real Valladolid es que es un tipo serio, muy serio. Durante los más de 45 minutos que duró su presentación, entre rueda de prensa y fotos, solo se permitió una sonrisa. Y fue cuando Carlos Suárez le hizo una broma sobre su operación. Hasta ese momento, nada. Hierático. Ningún elogio, ningún parabién, fueron capaces de que alzase, siquiera someramente, las comisuras de los labios. Luis César dejó claro con su lenguaje corporal que para él el compadreo con los medios de comunicación no existe, y trazó desde el minuto uno una sutil barrera entre su figura y la prensa. Una barrera que se extenderá a los jugadores, que nadie lo dude. La versión técnico amiguete de los futbolistas no toca este año en la Avenida del Mundial.

La otra cualidad que le define, en lo profesional, es la flexibilidad. Lo destacó Miguel Ángel Gómez, su jefe, que valoró mucha esa virtud. Luis César es tan flexible a la hora de adaptarse a los jugadores que tiene como de saltar la barrera que minutos antes había levantado. En la distancia corta es un tipo tan sensato y reflexivo como en la parte pública, pero más cercano. Su acento gallego le ayuda, sin duda, porque transmite ese sosiego propio de los pueblos que han visto pasar por delante muchos acontecimientos.

Luis César no tiene el nombre de muchos técnicos de postín, pero sí tiene un conocimiento de la categoría como pocos. Y Miguel Ángel Gómez habla de él con pasión. Si se entienden, que lo harán, el Valladolid funcionará.

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